El gobierno seguía imponiendo restricciones a las actividades de opositores políticos y periodistas y reprimiendo la libertad de expresión. Un periodista murió bajo custodia. Las condiciones de reclusión seguían siendo severas y a menudo entrañaban peligro para la vida. Las personas que mantenían relaciones sexuales con personas del mismo sexo podían ser detenidas y encarceladas. Miembros de las fuerzas de seguridad implicados en violaciones de derechos humanos cometidas en febrero de 2008 seguían disfrutando de impunidad. Al menos 77 presos estaban en espera de ejecución.
Ante la perspectiva de las elecciones previstas para finales de 2011, aumentaron los temores de posible inestabilidad después de 28 años de gobierno del presidente Paul Biya. Dirigentes de la oposición acusaron al presidente de menoscabar las competencias de la comisión electoral, conocida como Elecciones Camerún (ELECAM). El Parlamento, dominado por el partido gobernante, Agrupación Democrática del Pueblo Camerunés (RDPC), aprobó en marzo un proyecto de ley que confiaba al gobierno –a través del Ministerio de Administración Territorial– la supervisión de los preparativos de las elecciones, tarea que hasta entonces era competencia de ELECAM.
En septiembre, el presidente Biya remodeló su gobierno y sustituyó a altos cargos de los servicios de seguridad.
Continuaron durante el año los enfrentamientos armados en la región de Bakassi. El 18 de marzo, el gobierno hizo público que 19 soldados de la fuerza de élite Batallón de Intervención Rápida “Delta” habían sido condenados por “actos de brutalidad contra civiles” tras los enfrentamientos de febrero en la península de Bakassi, en los que 24 civiles resultaron heridos. Aumentó la inseguridad en las aguas costeras de Bakassi, en las que un grupo autodenominado Comando Marino Africano capturaba embarcaciones y retenía como rehenes o mataba a los marineros.
En mayo, una comisión mixta Camerún-Nigeria inició la nueva demarcación de la frontera objeto de un litigio zanjado mediante decisión de la Corte Internacional de Justicia en 2002.
El gobierno, según los informes, planeaba prohibir la mutilación genital femenina en su revisión del Código Penal.
ArribaDecenas de ex funcionarios públicos y directivos de empresas estatales, algunos de ellos detenidos durante 2010, permanecían bajo custodia en espera de juicio por cargos de corrupción. Muchos de ellos afirmaban que los cargos presentados en su contra obedecían a diferencias o envidias políticas.
El gobierno intentaba silenciar a quienes criticaban sus políticas, incluidos periodistas y defensores y defensoras de los derechos humanos.
El gobierno seguía limitando las actividades del Consejo Nacional del Camerún Meridional (CNCM), grupo secesionista no violento cuyos miembros se enfrentaban a detención y encarcelamiento. Las actividades no violentas de organizaciones políticas y grupos de la sociedad civil estaban sometidas asimismo a la sanción oficial.
El Código Penal tipificaba como delito las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, e incluso la Comisión Nacional de Derechos Humanos se negaba a reconocer y defender los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero. Las detenciones, los procesamientos y los juicios de gays continuaron regularmente en 2010. Los encarcelados por este motivo eran presos de conciencia.
Las cárceles y otros centros de reclusión estaban superpoblados, y a menudo las condiciones entrañaban peligro para la vida. En muchos casos no se proporcionaban atención médica ni alimentos o estas prestaciones eran inadecuadas. Los disturbios y los intentos de fuga eran frecuentes, y varios presos perdieron la vida cuando intentaban evadirse. Los guardias de prisiones habían recibido una capacitación deficiente, estaban mal equipados, y su número era inadecuado para la numerosa población reclusa.
La prisión de Kondengui, construida para 700 reclusos, albergaba a 3.852 en agosto. Los alimentos, el agua y los suministros médicos escaseaban. En un ala, conocida como Kosovo, no había espacio suficiente para que los presos durmieran tumbados. Otra sección albergaba a reclusos con enfermedades mentales que no recibían atención psiquiátrica.
La prisión de Douala (New Bell), con capacidad oficial para 700 reclusos, albergaba a más de 2.453 presos en agosto. Muchos de ellos estaban en prisión previa al juicio y estaban recluidos junto con presos penados. Algunos presos llevaban grilletes con pernos.
Según los informes, varios reclusos murieron en la prisión de Maroua debido al intenso calor, y en la prisión de Ngaoundere, como consecuencia del cólera.
ArribaFuentes gubernamentales confirmaron que no se habían tomado medidas contra los miembros de las fuerzas de seguridad acusados de violaciones de derechos humanos cometidas en 2008, cuando un centenar de personas murieron durante las protestas contra las alzas de precios y contra una reforma constitucional que eliminaba las limitaciones al número de mandatos del presidente en el cargo.
ArribaAl menos 77 presos estaban en espera de ejecución, aunque no se tenía noticia de ejecuciones desde 1997. Preocupaba el hecho de que un decreto presidencial promulgado en mayo, por el que se conmutaban algunas condenas a muerte por cadena perpetua, no se hubiera implementado plenamente todavía. No se informaba a los presos en espera de ejecución de los motivos por los que no se les conmutaban sus condenas.
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