Unas manifestaciones antirromaníes organizadas por grupos políticos “ultraderechistas” en el norte dieron lugar a enfrentamientos con la policía. El gobierno siguió sin abordar la discriminación de la comunidad romaní en la educación a pesar de una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
En marzo, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa señaló que el discurso racista y antirromaní seguía siendo habitual entre los políticos de los principales partidos, tanto a escala nacional como local. Al igual que el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, el comisario expresó también su preocupación por la perpetuación de la segregación ilegal y sistémica de los niños romaníes en la educación general.
El ministro del Interior se reunió el 8 de noviembre con los alcaldes de la zona de Šluknov en respuesta al aumento de la tensión entre romaníes y no romaníes allí y anunció la creación de una unidad especial de policía para velar por el orden público. Según informes, el primer ministro afirmó que las tensiones eran producto de unas políticas de protección social excesivamente generosas y que el Estado no debía ayudar a “vagos y delincuentes” que abusaban de las prestaciones.
Alrededor de 50 expertos de ONG, instituciones académicas y agencias gubernamentales dimitieron en mayo de sus grupos de trabajo del Ministerio de Educación en señal de protesta por la insuficiente asignación de recursos por parte del gobierno para aplicar el Plan Nacional de Acción para la Educación Inclusiva, y por su negativa actitud para implementar las reformas necesarias. Los expertos manifestaron que quedarse sería equivalente a participar en un ejercicio de “escaparatismo” con que enmascarar la falta de acción de las autoridades.
Continuaron las críticas al gobierno también por no dar cumplimiento a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la causa D.H. and Others v. Czech Republic, según la cual el Estado había discriminado al alumnado romaní en el acceso a la educación. La sentencia obligaba a la República Checa a tomar medidas de prevención contra la discriminación y abordar sus consecuencias. En mayo, el gobierno aprobó reformas de los decretos sobre provisión de servicios de asesoramiento en escuelas y sobre educación de personas con necesidades especiales. Las reformas entraron en vigor el 1 de septiembre, pero las ONG locales expresaron la preocupación de que no constituyeran un marco normativo lo bastante firme para poder aplicar la sentencia del Tribunal Europeo. Además, en agosto, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial había afirmado que los decretos reformados podían reforzar en la práctica la discriminación.
Tras someterlo a revisión en junio, el Comité de Ministros del Consejo de Europa pidió al gobierno que acelerara la aplicación del Plan Nacional de Acción y facilitara información precisa sobre el estado en que se encontraba. El Comité expresó además su preocupación por todo lo que aún faltaba por hacer para garantizar que los menores de edad romaníes no fueran discriminados en el sistema educativo.
La entrada en vigor en enero de legislación que ampliaba a 18 meses el periodo máximo que un inmigrante podía permanecer detenido suscitó profunda preocupación porque daba pie a que algunos ciudadanos extranjeros se consumieran bajo custodia sólo por motivos de control de la inmigración. En julio, el Ministerio del Interior presentó un anteproyecto de ley sobre la Estancia de Extranjeros, que mantenía la ampliación del periodo máximo de detención de inmigrantes. Además, el defensor del Pueblo para los Derechos Humanos expresó la preocupación de que, si se adoptaba e implementaba, esta ley sancionaría un sistema discriminatorio de dos niveles para los ciudadanos checos y sus familiares de países no pertenecientes a la Unión Europea.