Persistió la impunidad por las violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto armado (1980-1992). Siguió suscitando preocupación la violencia contra mujeres y niñas, que incluía violaciones de sus derechos sexuales y reproductivos. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos recibió múltiples denuncias de abusos contra mujeres y niñas perpetrados por personal militar en prisiones de todo el país.
La delincuencia violenta siguió aumentando. En respuesta a la creciente preocupación por la seguridad en varias prisiones, el gobierno desplegó al ejército para controlar 11 de las 14 cárceles del país.
En octubre, las tormentas produjeron varios deslizamientos de tierras en los que murieron más de 30 personas; las inundaciones destruyeron los hogares y las cosechas de miles de familias.
Top of pageLa Ley de Amnistía de 1993 siguió vigente a pesar de las reiteradas decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenaban al Estado salvadoreño su anulación. La Ley pretendía impedir que cualquier persona, entre ellos los miembros de las fuerzas armadas, rindiera cuentas por violaciones de derechos humanos –incluidos crímenes de lesa humanidad– cometidas durante el conflicto armado.
En diciembre, durante una ceremonia celebrada para conmemorar el aniversario de las masacres, el ministro de Relaciones Exteriores reconoció la responsabilidad del Estado en los crímenes de lesa humanidad cometidos en El Mozote y aldeas cercanas. Sin embargo, no se comprometió a revocar la Ley de Amnistía ni a hacer que los responsables respondieran de sus crímenes.
Top of pageEn febrero, la relatora especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer expresó su honda preocupación por la inacción del gobierno respecto a investigar, enjuiciar y otorgar reparación por estos crímenes, y advirtió de que ello había dado lugar a una situación de impunidad para la violencia de género en El Salvador.
En su informe, la relatora especial instó al gobierno a que revisara las leyes que prohibían el aborto en todas las circunstancias, incluso para las sobrevivientes de violación o cuando corría peligro la vida de la mujer o niña. El gobierno manifestó su compromiso de abordar la cuestión de la violencia contra las mujeres.
La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos recibió un número creciente de denuncias sobre registros vaginales y anales ilegales realizados por personal militar a mujeres y niñas que visitaban a familiares en prisión.
En marzo, el gobierno inauguró la primera sede de la “ciudad de la mujer”, a la que podían acudir las mujeres y niñas afectadas por la violencia a denunciar sin riesgos a la policía los crímenes de los que habían sido víctimas, así como a recibir servicios de apoyo y asesoramiento legal.
Top of pageEn agosto, la Corte Suprema de Justicia decidió no ejecutar una alerta roja emitida por Interpol a instancias de las autoridades españolas. En ella se pedía la detención y extradición de nueve ex miembros del ejército acusados del homicidio, cometido en 1989, de seis sacerdotes jesuitas españoles, su ama de llaves y la hija de ésta. La Corte pidió a las autoridades españolas que cumplimentaran otros trámites procesales antes de considerar la orden.
Top of pageLos activistas de derechos humanos y periodistas que trabajaban en el departamento de Cabañas recibieron amenazas por su labor de defensa de los derechos humanos y lucha contra la corrupción.