Información general
Las tensiones existentes entre la oposición, compuesta por el Frente Democrático Unido y el Partido del Congreso de Malawi, y el gobierno en minoría del presidente wa Mutharika, perteneciente al Partido Democrático Progresista, llegaron al punto de ebullición en septiembre, cuando el Parlamento se negó inicialmente a estudiar el presupuesto del ejercicio 2007-2008 que apoyaba políticas de desarrollo. Debido a la presión de la sociedad civil, el Parlamento se vio finalmente obligado a debatirlo. El 13 de septiembre, tras haberse aprobado el presupuesto, el presidente wa Mutharika disolvió el Parlamento hasta mayo de 2008.
El vicepresidente Cassim Chilumpha, detenido por cargos de traición en abril de 2006, siguió bajo arresto domiciliario durante el año 2007. La primera semana de diciembre compareció ante un tribunal, y quedó en libertad bajo fianza.
Aunque el trabajo infantil estaba prohibido por ley, se recibieron informes sobre menores de tan sólo 10 años que trabajaban en plantaciones de tabaco.
Pena de muerte
El 27 de abril, el Tribunal Superior resolvió que la imposición preceptiva de la pena de muerte era inconstitucional, y concluyó que la pena capital era un castigo inhumano. Había 23 personas condenadas a muerte. Las últimas ejecuciones en Malawi tuvieron lugar en 1992.
Condiciones de reclusión
Persistían la masificación y la falta de alimentación y de cuidados de salud adecuados en los centros penitenciarios. Las prisiones, diseñadas para dar cabida a 5.000 presos, albergaban a unos 11.000. El 17 por ciento de la población reclusa continuaba en espera de juicio, y en 2007 se registraron aproximadamente 110 muertes de presos. El Centro de Litigios de áfrica Meridional instó a la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos a visitar Malawi para efectuar una investigación.
Salud: VIH y sida
El 14 por ciento de la población de Malawi vivía con el VIH o el sida y se calculaba que un millón de menores habían quedado huérfanos a causa de muertes relacionadas con ese virus y su enfermedad. Si bien unas 60.000 personas recibían tratamiento gratuito en hospitales públicos con antirretrovirales, la pobreza y el estigma asociado al virus seguían obstaculizando el acceso a tratamientos. En la estrategia de crecimiento y desarrollo del gobierno, el sida ocupaba un lugar prioritario. El Programa Mundial de Alimentos proporcionaba ayuda alimentaria a unas 200.000 personas que vivían con el VIH o el sida.