Los defensores y defensoras de los derechos humanos y otras personas críticas con el gobierno fueron objeto de hostigamiento e intimidación. Varios líderes de la sociedad civil se vieron obligados a pasar a la clandestinidad al arreciar los ataques contra los detractores del gobierno. Las protestas contra el gobierno fueron brutalmente reprimidas al usar la policía fuego real contra los manifestantes. Una enmienda del Código Penal restringió aún más la libertad de prensa. El colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero seguía sufriendo persecución.
Las tensiones fueron en aumento durante todo el año al seguir expresando la sociedad civil su preocupación por las violaciones de derechos humanos, el deterioro de la situación económica y la mala gobernanza.
El embajador británico en Malawi fue expulsado en abril tras la filtración de un cable diplomático en el que afirmaba que el gobierno del presidente Mutharika era cada vez más “autocrático e intolerante con las críticas”. El gobierno de Reino Unido respondió expulsando al representante de Malawi en Reino Unido y congelando la ayuda. En julio, Reino Unido suspendió indefinidamente su apoyo presupuestario general a Malawi por valor de 19 millones de libras esterlinas, en sintonía con otros donantes internacionales que habían suspendido o puesto fin previamente al apoyo presupuestario general, aduciendo preocupaciones relativas a la gestión económica, la gobernanza y los derechos humanos. Tras la muerte de 19 personas en julio al usar la policía fuego real para disolver protestas, Estados Unidos retiró 350 millones de dólares en concepto de ayuda.
Incumpliendo sus obligaciones legales para con la Corte Penal Internacional, Malawi optó por no detener al presidente de Sudán, Omar al Bashir, durante la visita que éste realizó a Malawi en octubre para asistir a una cumbre comercial regional.
Top of pageLos defensores y defensoras de los derechos humanos y otras personas críticas con el gobierno sufrieron actos de hostigamiento y de intimidación, como amenazas de muerte, asaltos a sus viviendas y oficinas, lanzamiento de cócteles molotov y otros ataques. Se produjeron varios asaltos sospechosos a oficinas de ONG. También hubo amenazas y ataques por parte de personas que se identificaron como alineadas con el gobernante Partido Demócrata Progresista y de individuos no identificados a los que se creía agentes de la seguridad del Estado. Altos cargos gubernamentales, entre ellos el presidente Mutharika, realizaron críticas públicas y amenazas de violencia y detención contra defensores y defensoras de los derechos humanos que intervenían en foros internacionales y contra las personas implicadas en la organización de manifestaciones antigubernamentales.
En enero se reformó el artículo 46 del Código Penal para otorgar al ministro de Información el ejercicio arbitrario del poder para prohibir publicaciones “si el ministro tiene motivos razonables para creer que la publicación o la importación de cualquier publicación sería contraria al interés público”.
El 20 y el 21 de julio tuvieron lugar protestas por la mala gobernanza, la escasez de combustible y los abusos contra los derechos humanos en grandes núcleos urbanos, como Blantyre, Lilongwe, Mzuzu y Zomba. Al menos 19 personas murieron y varias resultaron heridas, entre ellas menores de edad, tras usar la policía fuego real para disolver las protestas. En la localidad de Mzuzu, en el norte del país, nueve personas murieron y decenas, entre las que había menores de edad, sufrieron heridas de bala. Unas 500 personas, entre ellas varios activistas de los derechos humanos, fueron detenidas en relación con las protestas, permanecieron recluidas brevemente el 20 de julio y al final quedaron en libertad sin cargos.
Un total de 22 periodistas denunciaron haber sido golpeados por la policía durante las protestas. Al menos 8 sufrieron graves lesiones tras ser agredidos con las culatas de los fusiles. La policía confiscó el equipo de muchos periodistas que informaban de las protestas, incluidas cámaras y material de escritura, y a continuación lo destruyó o se deshizo de él. Dos periodistas, Collins Mtika y Vitima Ndovi, fueron detenidos y estuvieron recluidos durante varios días; ambos afirmaron haber sido golpeados por la policía. Se interrumpió temporalmente la transmisión de cuatro emisoras de radio independientes que informaban sobre las manifestaciones.
El 14 de octubre, cinco activistas –Billy Mayaya, del sínodo presbiteriano de Nkhoma, Habiba Osman, abogada de la ONG Norwegian Church Aid, y Brian Nyasulu, Ben Chiza Mkandawire y Comfort Chitseko– fueron detenidos después de participar en una manifestación en la que se instó al presidente Mutharika a celebrar un referéndum para pedir elecciones anticipadas.
Top of pageEn enero, Malawi promulgó una ley que criminalizaba las relaciones sexuales entre mujeres. En abril, dos hombres, Stanley Kanthunkako y Stephano Kalimbakatha, fueron acusados formalmente de sodomía y de ultraje a la moral pública y estaban en espera de juicio ante el tribunal de primera instancia de Zomba. En mayo, en una concentración del Partido Demócrata Popular en Lilongwe, el presidente Mutharika afirmó que los gays eran “peores que perros”.
Top of page