Moldavia - Informe 2010 Amnistia Internacional

Human Rights in República de Moldavia

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Moldavia is now live »

Jefe del Estado
Mihai Ghimpu (sustituyó a Vladimir Voronin en septiembre)
Jefe del gobierno
Vladimir Filat (sustituyó a Zinaida Greceanîi en septiembre)
Pena de muerte
abolicionista para todos los delitos
Población
3,6 millones
Esperanza de vida
68,3 años
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/m)
26/21 por cada 1.000
Población adulta alfabetizada
99,2 por ciento

Las denuncias de tortura y otros malos tratos continuaron siendo generalizadas y los perpetradores siguieron disfrutando de impunidad. La policía no defendió ni protegió el derecho a la libertad de reunión. Los defensores y defensoras de los derechos humanos sufrieron acoso a consecuencia de sus actividades.

Información general

El Partido Comunista, en el gobierno, ganó por tercera vez consecutiva las elecciones parlamentarias, celebradas el 5 de abril, en medio de acusaciones generalizadas de fraude electoral. El 6 de abril comenzaron las protestas pacíficas en la capital, Chisinau. El 7 de abril las protestas se tornaron violentas y culminaron con el asalto a los edificios de la Presidencia de la República y del Parlamento. El 29 de julio se celebraron nuevas elecciones y en esta ocasión los partidos de oposición obtuvieron la mayoría de los escaños.

Tortura y otros malos tratos

Tras las manifestaciones en Chisinau la policía reunió y detuvo a centenares de personas, entre ellas menores de edad. Organizaciones no gubernamentales moldavas e internacionales recogieron los testimonios de más de 100 personas detenidas, así como de sus familiares y representantes letrados, que afirmaban haber sido sometidas a tortura y otros malos tratos. El comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa informó de que durante la visita que realizó a los centros de detención tras los sucesos de abril, la mayoría de las personas entrevistadas por su delegación afirmaron haber sido víctimas de malos tratos a manos de agentes de policía.

  • Oxana Radu formaba parte de un grupo de 36 jóvenes que habían viajado a Chisinau desde Cahul, en el sur del país, en dos microbuses para presenciar los eventos. Cuando abandonaban Chisinau después de la medianoche del 8 de abril, les dieron el alto y los escoltaron a la Comisaría General de Policía. Oxana Radu, su hermana y otra mujer fueron conducidas directamente a la comisaría. Según dijo a Amnistía Internacional, la llevaron a una habitación en la que había dos agentes de policía, un hombre y una mujer. La obligaron a desnudarse y el agente dijo: “Tienes frío, nosotros te calentaremos”. Oxana Radu afirmó que la obligaron a realizar “sentadillas” desnuda al tiempo que la amenazaban e insultaban. Después la condujeron a una celda con otras cuatro mujeres y su hermana menor. Según los informes, las tuvieron allí dos días sin recibir agua ni alimentos, sin acceso a un abogado ni posibilidad de contactar con sus familias. Oxana Radu fue acusada de haber gritado a un agente, y un juez la condenó en la propia comisaría a cinco días de detención administrativa. Ella y otras dos mujeres fueron trasladadas a la comisaría de la ciudad de Drochia, en el norte del país, para cumplir sus condenas. La pusieron en libertad el 14 de abril a las dos de la madrugada.

Impunidad

Persistía la cultura de impunidad entre los agentes de policía, fomentada por el escaso índice de enjuiciamientos por actos de tortura y otros malos tratos, la ausencia de investigaciones prontas, exhaustivas e imparciales y la falta de castigo adecuado para las violaciones de derechos humanos.

  • La delegación del gobierno moldavo informó al Comité de Derechos Humanos de la ONU de que, hasta septiembre, se habían recibido 101 denuncias de tortura u otros malos tratos a manos de agentes de policía y se habían abierto 25 investigaciones penales en relación con los sucesos de abril. Sin embargo, el número de denuncias presentadas contra la policía por malos tratos no reflejaba la verdadera dimensión del problema. La intimidación y el hostigamiento de víctimas y testigos hacían que se presentasen pocas denuncias de tortura y otros malos tratos y contribuían a fomentar la impunidad.
  • El 16 de junio, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló por unanimidad que Sergei Gurgurov había sido víctima de tortura en 2005, y en julio la Oficina del Fiscal General inició una acción penal, casi cuatro años después de que Sergei Gurgurov denunciase por primera vez que unos agentes de policía lo habían torturado. Anteriormente, la Oficina del Fiscal General había respondido a todas las solicitudes de apertura de investigaciones penales diciendo que las lesiones que según Sergei Gurgurov eran resultado de torturas habían sido autoinfligidas.

Libertad de reunión

A pesar de la progresista Ley de Reuniones aprobada en 2008, la policía y las autoridades locales siguieron restringiendo indebidamente el derecho a la libertad de reunión pacífica al no autorizar manifestaciones, imponer limitaciones y detener a personas que protestaban pacíficamente.

  • El 29 de enero, Anatol Matasaru fue detenido frente a la sede de la Oficina del Fiscal General de Chisinau cuando realizaba una protesta en solitario disfrazado de cerdo y portando un equipo de audio que reproducía los chillidos de un cerdo. Protestaba porque el fiscal general no había abierto una investigación después de que él denunciase malos tratos policiales en 2006. Como parte de la protesta, Anatol Matasaru exhibió imágenes que mostraban cerdos en distintas situaciones, con textos que criticaban la inacción por parte de la fiscalía. A los pocos minutos de iniciarse la protesta, la policía llegó y lo detuvo durante alrededor de cinco horas. Lo acusaron de no informar debidamente al alcalde de la protesta (aunque la Ley de Reuniones no lo exigía), desobedecer las órdenes de la policía, resistirse a la detención e insultar a funcionarios públicos. Anatol Matasaru afirmó que mientras estuvo detenido un agente de policía le propinó un puñetazo. El Tribunal de Distrito de Rîşcani, en Chisinau, retiró los cargos en febrero.
  • El 3 de febrero, según los informes, la policía no intervino para proteger a manifestantes pacíficos del ataque de un grupo de hombres enmascarados. La manifestación, organizada por Amnistía Internacional Moldavia y las organizaciones de derechos humanos moldavas Hyde Park, Promo Lex, Centro de Recursos para los Derechos Humanos e Instituto para los Derechos Humanos, se había convocado para protestar por las ocasiones anteriores en que la policía no había defendido el derecho a la libertad de reunión, asociación y expresión y para pedir a la Oficina del Fiscal General que investigase esta inacción. Poco después de congregarse frente a la sede de la Oficina del Fiscal General, en el centro de Chisinau, los manifestantes fueron agredidos por un grupo de unos 10 hombres, algunos de ellos enmascarados, que les rociaron pintura en aerosol y les propinaron puñetazos y golpes. Igor Grosu, presidente de Amnistía Internacional Moldavia, fue golpeado por la espalda y tuvo que recibir asistencia en el hospital por una herida en la cabeza que requirió varios puntos de sutura. Un miembro del Comité de Helsinki para los Derechos Humanos recibió un puñetazo en la cara. Los manifestantes llamaron inmediatamente a la policía, pero señalaron que ningún agente había acudido en su ayuda. Una vez que los participantes en la manifestación lograron ahuyentar a los agresores, la policía se negó de nuevo a acudir al lugar y recoger las pruebas que habían quedado de la agresión, como máscaras y latas de pintura en aerosol.

Defensores y defensoras de los derechos humanos

En abril, al menos siete ONG que vigilaban las violaciones de derechos humanos tras los eventos de Chisinau recibieron sendas cartas del Ministerio de Justicia. En ellas se pedía a cada una de las organizaciones que explicaran la posición que habían adoptado frente a los disturbios, así como las medidas que habían tomado para prevenir y frenar la violencia y para actuar conforme a la Ley de Reuniones. Las siete organizaciones y otras cuatro también recibieron citaciones del cuerpo local de inspectores fiscales con fecha de 24 de abril para que presentasen informes económicos de los ejercicios 2008 y 2009 e hiciesen constar sus fuentes de ingresos y sus gastos hasta el 28 de abril. Ese mismo día, representantes del cuerpo local de inspectores fiscales se presentaron en la oficina de Amnistía Internacional en Chisinau y solicitaron a la organización que les proporcionase una lista de los miembros que pagaban cuota y otros documentos. En una carta enviada a Amnistía Internacional, la Oficina del Fiscal General respondió que las comprobaciones habían sido rutinarias y que no tenían “ninguna relación causal con los eventos del 7 de abril”.

Justicia internacional

Al finalizar 2009, Moldavia no había ratificado el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, a pesar de que en 2007 el Tribunal Constitucional había fallado que Moldavia podía ratificar el Estatuto de Roma sin necesidad de modificar la Constitución.

Informes y visitas de Amnistía Internacional

Cómo puedes ayudar