Seguía sin resolverse en el Tribunal Supremo el conflicto relacionado con las elecciones a la Asamblea Nacional de 2009. Continuó el dilatado juicio por traición de los detenidos de Caprivi. Los defensores y defensoras de los derechos humanos, en particular los considerados críticos con el gobierno y el partido gobernante, sufrieron ataques del gobierno y de individuos vinculados al gobierno y al partido gobernante, la Organización del Pueblo de África del Suroeste (SWAPO).
El Tribunal Supremo aplazó la decisión sobre la apelación presentada por nueve partidos políticos contra el fallo que desestimaba su petición de que se anularan los resultados de las elecciones a la Asamblea Nacional de 2009. Los partidos habían presentado su impugnación tras la violencia entre partidos y las denuncias de que la Comisión Electoral de Namibia había cometido irregularidades. El presidente Pohamba, de la SWAPO, fue declarado vencedor en 2009 y el partido obtuvo 54 de los 72 escaños de la Asamblea Nacional.
Top of pageSeguía sin haber indicios de que fuera a concluir el juicio de los individuos detenidos en relación con los ataques perpetrados en 1999 por el grupo secesionista Ejército de Liberación de Caprivi. La mayoría de los 112 detenidos llevaban al menos 11 años bajo custodia. La continuidad de su reclusión violaba su derecho a un juicio con garantías y sin demoras indebidas. La muerte de Bevin Joshua Tubwikale en abril elevó al menos a 19 el número de detenidos que habían muerto bajo custodia desde que comenzó el juicio en 2003.
Top of pageLa policía usó fuerza excesiva para detener a manifestantes pacíficos que protestaban contra la política gubernamental. El 25 de enero, agentes de la policía nacional y de la policía de Windhoek dispararon balas de goma y fuego real contra unos 500 taxistas que se manifestaban contra las multas de tráfico. Al menos cinco manifestantes resultaron heridos, entre ellos Matheus Leonard.
Los días 4 y 5 de mayo, los programas informativos de la radio y la televisión dieron cuenta de que el presidente Pohamba había calificado de “esa minúscula organización de derechos humanos” a la organización de derechos humanos NAMRIGHTS. También en mayo, el secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores de Namibia, Evilastus Kaaronda, recibió amenazas de muerte tras reclamar su organización el enjuiciamiento de personas acusadas de apropiación indebida de dinero del Fondo de Pensiones de las Instituciones del Gobierno, entre ellas altos cargos del gobierno. Una auditoría realizada por el gobierno había confirmado que 660 millones de dólares de Namibia (unos 74 millones de dólares estadounidenses) habían sido objeto de apropiación indebida.
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