Dos líderes políticos y 10 miembros del ejército estuvieron recluidos durante varios meses sin juicio. Níger permitió la entrada al país de altos cargos libios “por motivos humanitarios” al tiempo que afirmaba que respetaría sus compromisos con la Corte Penal Internacional si cualquier alto cargo cuyo nombre figurase en una orden de detención entraba en su territorio. Varios ciudadanos extranjeros fueron tomados como rehenes por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) o permanecían en poder de este grupo, y dos murieron en un intento de rescate fallido.
En marzo, Mahamadou Issoufou fue elegido presidente, con lo que se puso fin al gobierno provisional dirigido por la junta militar que había derrocado al presidente Mamadou Tandja en 2010.
Como consecuencia de los disturbios y el conflicto armado en Libia, más de 200.000 nacionales de Níger regresaron a su país, lo que generó una difícil situación humanitaria.
Durante todo el año se tuvo noticia de enfrentamientos en el norte de Níger entre las fuerzas de seguridad y elementos armados de AQMI. El gobierno de Níger afirmó que AQMI conseguía armas introducidas de contrabando desde Libia. Níger anunció en mayo que reforzaría la cooperación en materia de seguridad con Malí, Mauritania y Argelia. En noviembre, las fuerzas armadas de Níger destruyeron un convoy de armamento pesado que se dirigía de Libia a Malí.
Top of pageDos líderes políticos y 10 miembros del ejército estuvieron recluidos durante varios meses. Al terminar el año, al menos tres continuaban encarcelados sin juicio.
Varios ciudadanos extranjeros fueron tomados como rehenes o continuaban retenidos en poder de AQMI, y dos perdieron la vida durante un intento de operación de rescate.
En septiembre, varios altos cargos del gobierno libio del coronel Gadafi –entre ellos uno de sus hijos, Saadi Gadafi, al que el Consejo de Seguridad de la ONU había impuesto sanciones– entraron en Níger, donde fueron aceptados por “motivos humanitarios” y puestos “bajo vigilancia”. Al terminar el año la Corte Penal Internacional no había dictado órdenes de detención contra ninguno de ellos.
A pesar de las peticiones del Consejo Nacional de Transición de Libia, Níger se negó a devolver a estos hombres a Libia, al tiempo que subrayaba que cumpliría sus compromisos internacionales en materia de la justicia internacional en el caso de recibir una solicitud de extradición internacional.
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