En la región meridional de Casamancia se intensificaron los enfrentamientos entre el ejército y un grupo armado durante el primer semestre del año; la población civil sufrió secuestros y homicidios. La policía hacía uso habitual de la tortura y en el ámbito judicial se aprobaba esta práctica, que provocó la muerte de al menos una persona bajo custodia. A pesar de las renovadas promesas del gobierno, no comenzó el juicio del ex presidente de Chad, Hissène Habré.
El conflicto entre el ejército y el Movimiento de las Fuerzas Democráticas de Casamancia (Mouvement des forces démocratiques de Casamance, MFDC) se intensificó. En marzo, el ejército bombardeó posiciones del MFDC en poblaciones de los alrededores de Ziguinchor (principal ciudad de Casamancia) tras una sucesión de ataques esporádicos de miembros del MFDC contra objetivos militares y civiles. A pesar del consiguiente aumento de la tensión, que menoscabó aún más el acuerdo de paz de 2004, las dos partes seguían declarando oficialmente que estaban dispuestas a emprender conversaciones. Éstas no habían comenzado al terminar 2010.
En julio y agosto, miles de manifestantes salieron a la calle en la capital, Dakar, para protestar contra los reiterados cortes del suministro eléctrico.
ArribaEl ejército detuvo durante breves periodos a varios dirigentes del MFDC, y según los informes infligió malos tratos a algunos de ellos.
Varios civiles, entre los que había niñas de corta edad, fueron secuestrados. Según los informes, algunos fueron sometidos a abusos sexuales por integrantes del MFDC. Presuntos miembros del MFDC también mataron arbitrariamente a soldados.
La policía torturaba habitualmente a las personas detenidas.
A pesar de las promesas oficiales, la mayoría de los funcionarios responsables de actos de tortura y otros delitos de derecho internacional seguían disfrutando de impunidad. En el ámbito judicial se aprobaba la tortura: los fiscales se negaban a abrir investigaciones sobre las denuncias de tortura y los jueces imponían condenas basándose en información obtenida mediante tortura.
Contribuía a la impunidad el hecho de que sólo pudieran iniciarse procedimientos judiciales contra miembros de las fuerzas de seguridad previa autorización del ministro del Interior (si eran agentes de policía) o el Ministerio de Defensa (si eran gendarmes o militares).
Además, a pesar de una ley aprobada en 2009 por la que se creaba la figura del inspector nacional de centros de privación de libertad, medida clave para prevenir la tortura bajo custodia, al terminar 2010 no se había designado a ninguna persona para ocupar dicho cargo.
ArribaDiez años después de que algunas de las víctimas del ex presidente de Chad, Hissène Habré, presentasen una denuncia contra él en Senegal, la judicatura senegalesa no había abierto ningún procedimiento penal. Las autoridades seguían afirmando que el único obstáculo era de índole económica y que la comunidad internacional debía encontrar una solución.
En julio de 2010, tras una misión conjunta de la Unión Africana y la Unión Europea, se anunció la celebración de una mesa redonda para concretar los términos económicos del juicio de Hissène Habré. La mesa redonda se celebró en noviembre, y los donantes europeos y africanos acordaron contribuir a la financiación del juicio. Sin embargo, a pesar de que se prometió a una delegación de Amnistía Internacional que visitó Dakar en octubre que los procedimientos penales comenzarían en breve, al terminar el año no se había registrado avance alguno.
Hissène Habré y sus abogados seguían cuestionando la jurisdicción de Senegal. En mayo, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental declaró admisible la demanda presentada en 2009 por Hissène Habré contra Senegal, en la que se afirmaba que el procesamiento violaba la prohibición de la retroactividad del derecho penal incluida en la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, aunque los presuntos delitos fueran en su totalidad violaciones del derecho internacional en el momento en que se cometieron. En noviembre, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental falló que Senegal sólo podía juzgar a Hissène Habré si se establecían jurisdicciones ad hoc o especiales.
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