El Comité de la ONU contra la Tortura concluyó que el uso de la tortura era “generalizado” en Turkmenistán. El gobierno continuó con la represión de periodistas y defensores y defensoras de los derechos humanos.
Continuaron denunciándose torturas u otros malos tratos a defensores de los derechos humanos, periodistas y miembros de determinadas minorías religiosas, infligidos por policías, funcionarios del Ministerio de Seguridad Nacional y personal penitenciario. Las autoridades no llevaron a cabo investigaciones efectivas sobre estas denuncias.
En junio, el Comité de la ONU contra la Tortura publicó sus observaciones finales sobre Turkmenistán, en las que expresó su preocupación “por las numerosas y reiteradas denuncias de uso generalizado de torturas y malos tratos contra personas privadas de libertad”.
Top of pageEl gobierno continuó reprimiendo la disidencia. Los periodistas que trabajaban con medios de comunicación extranjeros conocidos por publicar críticas a las autoridades sufrían acoso e intimidación. Los activistas de la sociedad civil independientes no podían desarrollar sus actividades abiertamente. El Comité de la ONU contra la Tortura instó al gobierno a “asegurar que los defensores de los derechos humanos y los periodistas, en Turkmenistán y en el extranjero, [gozaran] de protección contra los actos de intimidación o violencia como consecuencia de sus actividades”. Las autoridades continuaron recurriendo al confinamiento en hospitales psiquiátricos para silenciar la disidencia.
Las actividades religiosas seguían sometidas en Turkmenistán a un estricto control. Muchas minorías religiosas continuaban encontrando obstáculos para registrarse, lo que las hacía más vulnerables a sufrir acoso por parte de las autoridades.
Continuaba siendo delito negarse a cumplir el servicio militar, y los objetores de conciencia no disponían de un servicio civil alternativo. Ocho testigos de Jehová cumplían penas de prisión por objeción de conciencia y a uno le habían impuesto una condena condicional.
El pastor protestante Ilmurad Nurliev continuaba encarcelado.
Top of pageLas autoridades seguían ocultando información sobre el paradero de decenas de personas detenidas y condenadas en relación con la presunta tentativa de asesinato del ex presidente Saparmurad Niyazov en 2002. El Comité de la ONU contra la Tortura instó al gobierno a garantizar la adopción de medidas para que se llevasen a cabo investigaciones prontas, imparciales y exhaustivas sobre todos los casos pendientes de presunta desaparición forzada y se comunicasen los resultados a los familiares de las víctimas.
Top of pageEl 1 de agosto, jóvenes turcomanos que estudiaban en Tayikistán y habían vuelto a su país en vacaciones se encontraron con que se les prohibía salir para reanudar sus estudios. En octubre se levantó la prohibición, pero a algunos estudiantes se les impidió volver a sus universidades. Las autoridades turcomanas no explicaron los motivos de esta actuación.
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