La policía continuó deteniendo y recluyendo arbitrariamente a defensores y defensoras de los derechos humanos y periodistas que desempeñaban una labor legítima en defensa de los derechos humanos. Se relajaron en cierta medida las restricciones impuestas a los medios de comunicación, y en el Parlamento se debatió un proyecto de ley para reformar la represiva Ley de Orden Público y Seguridad. Se persiguió a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero. Las víctimas de los desalojos forzosos de 2005 continuaban viviendo en condiciones lamentables; algunas volvieron a ser desalojadas o sufrieron la amenaza del desalojo.
La tensión en el seno del gobierno de unidad siguió perjudicando la aplicación de algunos aspectos del Acuerdo Político Global auspiciado por los dirigentes de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral en septiembre de 2008. En agosto de 2010, durante la cumbre de esta organización en Namibia, se celebró una reunión para romper el punto muerto en que se encontraba el gobierno de unidad nacional. A pesar de los diversos viajes a Zimbabue del equipo de mediación sudafricano designado por la organización, apenas se consiguieron avances.
El presidente Mugabe tomó varias decisiones unilaterales incumpliendo las disposiciones del Acuerdo Político Global y la Constitución que le obligaban a consultar al primer ministro. En marzo asignó los cargos ministeriales y dejó a algunos ministros afiliados a los dos partidos del Movimiento por el Cambio Democrático sin responsabilidades concretas. En octubre, el presidente Mugabe volvió a nombrar a 10 gobernadores provinciales, todos ellos miembros de su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico, incumpliendo un acuerdo anterior en el que se había establecido que los cargos de gobernador se repartirían. Otras decisiones de esta índole fueron volver a designar embajadores y nombrar jueces. El presidente continuó negándose a que Roy Bennett, del partido Movimiento por el Cambio Democrático liderado por el primer ministro Morgan Tsvangirai, ocupase el cargo de viceministro de Agricultura.
La Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico decidió que no haría más concesiones en el gobierno de unidad nacional a no ser que se levantasen las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea. En la cumbre celebrada en agosto, la Comunidad para el Desarrollo del África Austral decidió entablar conversaciones con la comunidad internacional sobre la cuestión de las sanciones.
En marzo se designó a los miembros de la Comisión de Derechos Humanos, la Comisión de Medios de Comunicación de Zimbabue y la Comisión Electoral de Zimbabue, aunque al finalizar el año la Comisión de Derechos Humanos no había comenzado aún a desempeñar su labor.
La redacción de la nueva Constitución comenzó con consultas públicas, si bien algunas reuniones se cancelaron a causa de los actos de violencia y las interrupciones provocados, principalmente, por partidarios de la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico. Al menos una persona murió en Harare tras ser agredida por presuntos simpatizantes de este partido durante los actos de violencia que se desencadenaron tras la interrupción de una reunión de consulta constitucional en septiembre. No se registraron avances en la reforma del sector de la seguridad.
La economía continuó mostrando signos de recuperación, aunque, según cifras oficiales, el desempleo seguía estando por encima del 80 por ciento y se calculaba que 1,5 millones de personas necesitaban ayuda alimentaria.
Las declaraciones formuladas por el presidente Mugabe, el primer ministro Tsvangirai y el facilitador de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral, el presidente sudafricano Jacob Zuma, sobre la posibilidad de celebrar elecciones en 2011 aumentaron la tensión en el país. En las zonas rurales creció el número de denuncias de acoso e intimidación contra personas consideradas contrarias a la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico. Se recibieron informes que indicaban que agentes de los servicios de seguridad del Estado, implicados en los actos de violencia política cometidos en 2008, estaban ayudando a este partido a reconstruir sus estructuras.
ArribaLa policía continuó deteniendo y recluyendo arbitrariamente a defensores de los derechos humanos y periodistas por su labor legítima en defensa de los derechos humanos. Se persiguió en especial a los defensores de los derechos humanos implicados en el proceso de redacción de la Constitución o que participaban en el debate sobre la rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado. Durante el año 2010 se detuvo como mínimo a 186 integrantes de Mujeres de Zimbabue, ¡en pie! (WOZA) y Hombres de Zimbabue, ¡en pie! (MOZA).
El 26 de noviembre, el Tribunal Supremo resolvió que la detención en 2008 y posterior reclusión de las dirigentes de WOZA Jenni Williams y Magodonga Mahlangu tras una manifestación pacífica habían sido ilegítimas y que se habían vulnerado sus derechos y libertades fundamentales. El Tribunal también determinó que el Estado no las había protegido de sufrir abusos.
Se llevó a cabo una reforma parcial de los medios de comunicación, lo que puso fin al monopolio que ejercía el Estado sobre los diarios. En mayo, la Comisión de Medios de Comunicación de Zimbabue concedió licencias a cuatro diarios independientes, incluido el Daily News, que había sido prohibido en 2002. No obstante, no se registraron avances en la concesión de licencias a emisoras de radio y televisión privadas.
En febrero y octubre se sometió a debate en el Parlamento un proyecto de ley promovido a título individual por un diputado para modificar la Ley de Orden Público y Seguridad. El propósito de este proyecto de ley, presentado en noviembre de 2009 por Innocent Gonese, diputado del Movimiento por el Cambio Democrático-Tsvangirai, era modificar los artículos de esta ley que se habían utilizado para coartar la libertad de asociación y reunión pacífica. De entrar en vigor, limitaría las atribuciones de la policía para prohibir de manera arbitraria la celebración de manifestaciones y mejoraría la rendición de cuentas de la policía al estar ésta obligada a informar al ministro del Interior y a los organizadores de la reunión cuando se recurriese al uso de la fuerza.
ArribaEl 21 de mayo, la policía registró las oficinas de la organización Gays y Lesbianas de Zimbabue en Harare y detuvo a dos empleados, Ellen Chademana e Ignatius Mhambi, que permanecieron detenidos hasta el 27 de mayo, fecha en que se les concedió la libertad bajo fianza. Ambos fueron acusados formalmente de estar en posesión de material prohibido. Ignatius Mhambi fue absuelto en julio, y Ellen Chademana, en diciembre.
ArribaEn mayo se cumplieron cinco años de los desalojos forzosos masivos llevados a cabo en 2005 en el contexto del programa conocido como Operación Murambatsvina. Cinco años después, el Estado no había proporcionado soluciones efectivas a los supervivientes que vivían en condiciones atroces en terrenos adjudicados por el Estado en el marco de la Operación Garikai/Hlalani Kuhle, programa oficial puesto en marcha con el fin de realojar a algunas de las víctimas de la Operación Murambatsvina.
En la mayoría de los asentamientos, los supervivientes aún vivían en chozas deterioradas que les habían facilitado las organizaciones humanitarias como alojamiento provisional. No solían tener acceso a agua limpia, servicios sanitarios, atención médica, educación o medios de subsistencia. La mayoría de los supervivientes de la Operación Murambatsvina perdieron, además, sus medios de vida en los desalojos forzosos masivos que afectaron de forma directa a 700.000 personas.
Los supervivientes de la Operación Murambatsvina también corrían el riesgo de que las autoridades volvieran a desalojarlos por la fuerza.