FEBRERO - MARZO 10

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La Revista nº 101 

SUMARIO

3 EDITORIAL

La prueba de Guantánamo
Haití necesita protección

EN ACCIÓN

4 El poder de tu firma

6 Aminatou Haidar, bajo vigilancia

Presos de conciencia

7 Noticias

12 En positivo

14 Cambia sus vidas. !Actua!

16 Para profundizar

CAMPAÑA

17 Tú haces Europa

Unión Europea.

Presidencia española.

HABLAMOS DE..

21 La "llamada" del minarete suizo

DENUNCIAMOS

22 México. Impunidad en la guerra contra la delincuencia

23 España. Centros de protección terapéuticos. Abusos ignorados

26 Somalia. El embargo de armas no se cumple

PEDIMOS

28 Perú. Justicia sin discriminación

29 Guatemala. Denuncias de homicidios policiales ¡Hay que investigarlas!

ENTREVISTAS

30 Tíbet. Kelsang Gyaltsen

32 México. Man Silvano y Man Cruz

NOS POSICIONAMOS

35 Amnistía Internacional ante el cambio climático

38 COLABORA

La prueba de Guantánamo

El pasado 22 de enero finalizó el plazo para cerrar la prisión de Guantánamo sin una solución para sus presos. Aunque el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ha dicho que mantiene la promesa que realizó nada más tomar posesión de su cargo, al cierre de esta edición no se vislumbraba cuándo la haría realidad.

En esa fecha quedaban 198 hombres privados de libertad en la base naval. Casi la mitad eran yemeníes. Otros eran ciudadanos de Argelia, Libia, Túnez y Siria. La mayoría no han sido acusados de delito alguno. El gobierno de Obama ha mantenido la opción de juzgar a determinados presos de Guantánamo ante comisiones militares, tribunales que, en nuestra opinión, no se ajustan a las normas internacionales sobre juicios con las debidas garantías.

Se habían presentado cargos contra un preso, que ya fue trasladado para ser juzgado ante una corte federal de primera instancia de Nueva York, y el gobierno anunció que otros cinco serán igualmente juzgados por un tribunal civil de esa ciudad. El fiscal general de Estados Unidos ha dejado claro que espera que el gobierno pida la pena de muerte, a la que Amnistía Internacional se opone en cualquier circunstancia.

Colaboración de terceros países

Unos 50 detenidos no pueden volver a sus países de origen, ya que si lo hicieran estarían expuestos a sufrir nuevos abusos contra sus derechos humanos, como tortura o persecución. Por esta razón, se ha pedido insistentemente a los gobiernos de Europa y de otros países que brinden a estas personas un lugar seguro donde vivir.

Estados Unidos ya ha enviado algunos presos a sus países a pesar del riesgo que corrían. Por ejemplo, siete que fueron devueltos desde Guantánamo a la Federación Rusa en 2004, sufrieron violaciones de derechos humanos a su regreso como detención arbitraria, tortura y otros malos tratos, y juicio sin las debidas garantías.

Sembrar el pánico

Algunos políticos se dedican a sembrar el pánico con la intención de bloquear el cierre de la prisión, algo que se ha exacerbado tras el intento frustrado de atentado en un avión que volaba a Detroit la pasada Navidad.

El gobierno de Estados Unidos afirma que algunos ex detenidos de Guantánamo se están uniendo a grupos extremistas, pero no ha aportado ninguna prueba. Estas denuncias sólo sirven para estigmatizar aún más a todos los detenidos y disuadir a otros gobiernos de que se ofrezcan a aportar soluciones.

No podemos hacer conjeturas sobre si las personas que salen de Guantánamo se están uniendo a grupos extremistas. Sin embargo, el peligro de que puedan hacerlo no es razón para negarles sus derechos básicos y mantenerlas detenidas durante un sinfín de años sin cargos ni juicio. Estados Unidos debe presentar cargos y juzgar o poner en libertad urgentemente a todos los hombres que actualmente están detenidos.

El gobierno estadounidense anunció el pasado diciembre la intención de trasladar a algunos presos a un centro penitenciario en Illinois. Pero lo único que está haciendo el presidente Obama con este anuncio es cambiar el código postal de Guantánamo. Los detenidos no han sido acusados formalmente de ningún delito. En siete años, el gobierno no ha presentado contra estas personas ninguna prueba que pueda aportarse ante un tribunal de justicia. En palabras de Amnistía Internacional Estados Unidos: "Un principio fundamental del Estado de derecho es que no se puede privar de libertad a nadie sin cargos ni juicio. Los padres fundadores de la nación lo sabían, las generaciones anteriores lucharon por ello, el candidato Obama hizo campaña por ello y el presidente debe recordarlo".

Haití necesita protección

A muy pocos kilómetros de donde se encuentra la prisión de Guantánamo, un devastador terremoto provocó el pasado 12 de enero una de las mayores catástrofes de la historia. Amnistía Internacional ha aplaudido la rapidez y la valentía con que los trabajadores de las Naciones Unidas y los cooperantes en Haití y en todo el mundo se han volcado para ayudar con su esfuerzo humanitario a salvar vidas, desescombrar y restaurar los servicios básicos y las colapsadas infraestructuras del país.

Nuestra organización pidió inmediatamente a la ONU que tomara medidas para garantizar la protección de los derechos humanos y de las personas más vulnerables. Al cierre de esta edición, las dificultades para hacer llegar la ayuda estaban incrementando la tensión en una población desesperada. En ese contexto nuestra petición cobraba aún más sentido.

Además, hay que tener en cuenta que antes del devastador seísmo, Haití era incapaz de proteger eficazmente los derechos humanos, y en especial de proteger a las mujeres y las niñas de la violencia sexual. Si no se actúa de inmediato, mientras aún continúan los esfuerzos de ayuda humanitaria, es probable que la situación sólo pueda ir a peor.

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