junio-julio 08

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Los gobiernos deben pedir perdón y actuar de una vez

Amnistía Internacional acaba de publicar su último Informe Anual, con la vista puesta en el 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Es el momento de exigir a los gobiernos de todo el mundo que pidan perdón por la abismal brecha entre las promesas realizadas en 1948 y la realidad de nuestros días, marcados aún por la injusticia, la desigualdad y la impunidad.

Es el momento de demandar acciones inmediatas y urgentes y reclamar un nuevo liderazgo internacional que haga honor a la promesa de justicia e igualdad de la Declaración Universal.

Siguen vigentes graves crisis de derechos humanos en lugares como Darfur, Zimbabue, Gaza, Irak y Myanmar. Según los datos del Informe, que resume las investigaciones de la organización país por país durante el pasado año, se han registrado malos tratos o torturas en 81 naciones y juicios injustos en 54. Personas de 77 países han visto socavado su derecho a expresarse libremente, entre otras violaciones de derechos humanos.

2007 se ha caracterizado por la ambivalencia y la desgana de los gobiernos occidentales y poderes económicos emergentes para abordar las peores crisis de derechos humanos.  2008 presenta una oportunidad sin precedentes para que los nuevos líderes que asuman el poder y los países emergentes en el escenario mundial, establezcan un nuevo rumbo y rechacen las políticas miopes de los últimos años, que han hecho del mundo un lugar más peligroso y dividido.

 

  • China debe cumplir sus compromisos de Derechos Humanos que ha adquirido con motivo de los Juegos Olímpicos, permitir la libertad de expresión y prensa, y poner fin a los campos de “reeducación por el trabajo”.
  • Estados Unidos debe cerrar la cárcel de Guantánamo y los centros secretos de detención, juzgar a los detenidos de acuerdo a las normas para un juicio justo o liberarlos, y rechazar sin ambages el uso de la tortura y los malos tratos.   
  • Rusia debe mostrar más tolerancia hacia los disidentes políticos y acabar con la impunidad sobre los abusos de los derechos humanos en Chechenia.
  • La Unión Europea debe investigar la complicidad de sus Estados miembros en la detención secreta de sospechosos de terrorismo, y exigirles lo mismo que a terceros países.

 

En definitiva, los gobiernos de hoy deben tener el mismo coraje y compromiso que tuvieron los de hace 60 años, cuando acordaron en las Naciones Unidas la Declaración Universal. Los ciudadanos  se lo exigirán, se lo están exigiendo ya, en la calle.

Desastres naturales y responsabilidades  humanas

Dos terribles tragedias, el ciclón de Myanmar y el terremoto de China, han vuelto a mostrar recientemente hasta qué punto sus consecuencias dependen de la acción humana, tanto antes como después de que ocurran.

En el caso de la antigua Birmania, el ciclón Nargis ha provocado la muerte de decenas de miles de personas, una cifra que puede superar la de 240.000 víctimas mortales del tsunami de 2004. El gobierno militar del país se ha mostrado más preocupado por evitar la presencia de cooperantes extranjeros y celebrar un referéndum para autolegitimarse, que en socorrer a los afectados en el inundado delta del río Irrawaddy. Las infecciones y el hambre pueden matar finalmente a más personas que los vientos del tifón.

Las autoridades chinas se mostraron mucho más diligentes para socorrer a las víctimas del terremoto en el suroeste del país, que puede haber costado la vida a más de 50.000 personas, permitiendo incluso la presencia de la prensa extranjera, vetada durante los recientes conflictos en el Tíbet. Sin embargo, se sospecha que no respetaron las normas de seguridad para la construcción en zonas sísmicas. Muchos edificios públicos, incluidos colegios, se derrumbaron como naipes, convirtiéndose en una trampa mortal para cientos de personas.

 

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