SEPTIEMBRE - OCTUBRE 10

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Portada del nº 104 de la Revista 

SUMARIO

3 EDITORIAL

Derechos humanos: piedra angular
contra la pobreza

EN ACCIÓN

4 Salil Shetty. Nuevo secretario
general de Amnistía Internacional

7 Noticias

12 En positivo

14 Cambia sus vidas. !Actua!

16 Para profundizar

A FONDO

17 Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Contra la pobreza. Hay que priorizar
los derechos humanos

ENTREVISTA

25 Israel. Rompiendo el silencio

 HABLAMOS DE

28 Comisiones de la verdad

30  Avances en justicia internacional

DENUNCIAMOS

32 Cuba. Sin libertad de expresión

NOS POSICIONAMOS

34 Ante la prohibición del velo integral

CAMPAÑA

36 Eslovaquia. El derecho a la educación
de los niños romaníes

38 COLABORA

Derechos humanos: piedra angular contra la pobreza

En un informe que examina la manera de reforzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), titulado De las promesas a los hechos, y que se reseña en esta revista, Amnistía Internacional expone una serie de medidas cruciales que los gobiernos pueden tomar para conseguir avances significativos en la lucha contra la pobreza en los próximos cinco años.

Antes de iniciarse la reunión gubernamental para analizar los progresos logrados respecto a los ODM, prevista para este mes de septiembre, resultaba ya dolorosamente evidente que los gobiernos fallarán a las comunidades más vulnerables si no se actúa urgentemente.

En el informe se pide a los gobiernos que se aseguren de que todas las iniciativas en favor de los ODM son coherentes con los derechos humanos, abordan la discriminación que experimentan las mujeres, definen metas de cumplimiento nacional, hacen realidad el derecho a la participación y refuerzan los mecanismos de rendición de cuentas.

El informe destaca tres importantes temas: la igualdad entre los géneros, la salud materna y los barrios marginales para ilustrar la brecha existente entre el actual marco de los ODM y las normas internacionales de derechos humanos.

Igualdad entre los géneros

Respecto a la igualdad entre los géneros, el informe muestra cómo los ODM no garantizan que los gobiernos se ocupen de los derechos humanos de las mujeres en todas las metas, a pesar de ser éste un elemento fundamental para resolver el problema de la pobreza. La cuestión de la igualdad de género sólo aparece en los ODM como una meta para eliminar las diferencias en la educación.

Se calcula que el 70 por ciento de las personas que viven en la pobreza son mujeres. El informe documenta cómo mujeres y niñas siguen siendo discriminadas por su género, y sufriendo violencia y otras violaciones de derechos humanos en todas las sociedades.

Salud materna

La mejora de la salud materna es un área en la que se ha avanzado muy poco, según el informe. Los ODM no tienen en cuenta diversos factores subyacentes que contribuyen a muertes y lesiones al dar a luz.

Cuestiones de derechos humanos tales como el matrimonio temprano o forzado, o la violencia contra las mujeres y las niñas, impiden a las mujeres decidir sobre sus propias vidas. Los ODM tampoco prestan suficiente atención a los derechos sexuales y reproductivos.

Barrios marginales

La meta de los ODM de mejorar las vidas de al menos 100 millones de habitantes de barrios marginales o asentamientos precarios es descrita como “sumamente inadecuada y poco convincente”, ya que se calcula que 1.400 millones de personas vivirán en este tipo de asentamientos en 2020. La meta, además, dista mucho de cumplir las obligaciones contraídas por los Estados en virtud del derecho internacional de los derechos humanos.

Amnistía Internacional ha documentado los desalojos forzosos de comunidades que viven en barrios marginales de todas las regiones del mundo. Los efectos de estos desalojos son catastróficos para unas personas que ya vivían en la pobreza. Los ODM ignoran las obligaciones cruciales
de los Estados de impedir que los ciudadanos sean víctimas de estas violaciones y protegerlos frente a ellas.

Desde Burkina Faso hasta las favelas de Brasil, el informe muestra el déficit existente en cuanto a la rendición de cuentas, que dificulta el acceso a la justicia de las personas que viven en la pobreza. No existen mecanismos para garantizar la rendición de cuentas o las personas que viven en la pobreza no pueden acceder a ellos.

En consecuencia, los gobiernos se arriesgan a fallarles a algunos de los grupos más empobrecidos y vulnerables del mundo si no hacen de los derechos humanos la piedra angular de las iniciativas para erradicar la pobreza.

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