Información complementaria

Violencia de género

La violencia de género es la violencia dirigida contra una mujer por ser mujer o aquella que afecta a las mujeres de forma desproporcionada. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer define la violencia contra las mujeres como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”

Colombia

Los civiles han sido las principales víctimas del largo conflicto armado en Colombia. Todas las partes enfrentadas han cometido graves abusos contra los derechos humanos y violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos actos generalizados y sistemáticos de violencia sexual contra mujeres y niñas.

En el contexto del conflicto armado interno, la violencia sexual puede constituir un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad. La impunidad por dichos crímenes ha sido una realidad del conflicto armado colombiano durante décadas. Todas las partes enfrentadas han cometido crímenes sexuales relacionados con el conflicto: las fuerzas guerrilleras, los grupos paramilitares, que a menudo actuaban en connivencia con las fuerzas de seguridad, las fuerzas armadas y la policía.

República Democrática del Congo

La República Democrática del Congo (RDC) lleva casi dos decenios asolada por un conflicto que ha sido causa de sufrimiento para millones de hombres, mujeres, niñas y niños. Ejércitos nacionales y extranjeros, grupos armados y milicias han cometido crímenes de derecho internacional en gran escala, entre ellos homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas, violación y otras formas de tortura y violencia sexual. Esto ocurre sobre todo en el este de la RDC, donde los grupos armados y las fuerzas gubernamentales son responsables de homicidios ilegítimos de civiles. Con frecuencia salen a la luz noticias de violaciones y otras formas de violencia sexual cometidas por las fuerzas de seguridad, incluidas las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (Forces Armées de la République Démocratique du Congo, FARDC), y por grupos armados.

Recientemente, Amnistía Internacional visitó varios campos de desplazados internos y refugiados en República Democrática del Congo y Uganda. Algunas mujeres y niñas contaron a Amnistía Internacional que se sentían más vulnerables en los campos ya que la mayoría de ellas estaban solas y sin sus esposos, que habían huido por miedo a ser reclutados por la fuerza por los grupos armados. Varias de ellas revelaron que habían sido violadas al salir del campo en busca de alimentos o para recoger leña, y algunas dijeron que habían sufrido el acoso de las fuerzas de seguridad locales.

A pesar de una presencia significativa en el país, la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU, MONUSCO, no ha protegido hasta ahora a los civiles que residen en los campos de desplazados internos, incluidas las mujeres y las niñas, que son víctimas de violencia sexual.

Egipto

Las mujeres estuvieron en la primera línea de las protestas que tuvieron lugar en Egipto en la “revolución del 25 de enero”, pero han pagado cara su valentía. Desde el levantamiento, las mujeres han sido señaladas y sometidas a abusos específicamente relacionados con el género, incluida la violencia sexual. Por ejemplo, el 9 de marzo de 2011, unos soldados pusieron a 18 mujeres bajo custodia militar tras despejar de manifestantes la plaza Tahrir de El Cairo. De estas mujeres, 17 estuvieron detenidas durante cuatro días, y algunas de ellas contaron a Amnistía Internacional que soldados varones las habían golpeado y les habían practicado registros corporales sin ropa y administrado descargas eléctricas. Se obligó después a las mujeres a someterse a “pruebas de virginidad” sumamente invasivas –que constituyen una forma de tortura cuando la realizan funcionarios sin permiso– y se las amenazó con ser acusadas formalmente de prostitución. En diciembre de 2011, las mujeres que se manifestaban fueron atacadas y se filmó a soldados egipcios golpeándolas en las calles de El Cairo. Las pateaban y arrastraban por el cabello por las calles de la ciudad. El ejército recluyó después a algunas mujeres y las sometió a violencia sexual y de género. Los soldados abusaron de ellas y las golpearon.

Aunque el ejército ha pedido disculpas por los abusos cometidos contra las mujeres, se han tomado escasas medidas para que los autores de estos actos rindan cuentas. La impunidad para la violencia sexual y de género contra las mujeres sigue presente. Un tribunal militar desestimó una demanda presentada contra un médico militar por realizar una “prueba de virginidad” a Samira Ibrahim en marzo de 2011. Samira continúa con su lucha por la justicia y llevará su caso a la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos.

Indonesia

El gobierno de Indonesia ha realizado escasos progresos en lo relativo a impartir justicia, verdad y reparación por las violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado bajo el régimen del presidente Suharto y durante el periodo de reformasi (a partir de 1998). Entre ellas, los hechos de 1965-1966, los disturbios de mayo de 1998, y los conflictos de Aceh, Papúa y Timor Oriental.

Las violaciones de derechos humanos, incluida la violación y otros delitos de violencia sexual, cometidas por las fuerzas de seguridad indonesias durante conflictos pasados han sido bien documentadas por Amnistía Internacional y otras organizaciones. Debido a la cultura del silencio que rodea la violencia sexual y de género, derivada de los estereotipos de género, los sentimientos de vergüenza, el estigma social, la baja condición de las mujeres en la sociedad, así como la dificultad para hablar de estas violaciones de derechos humanos, muchos casos quedan sin denunciar. A muchas mujeres y niñas no se les proporcionaron servicios médicos, psicológicos, de salud sexual y reproductiva y mental ni tratamiento ni durante el conflicto ni una vez concluido el conflicto.

En 2004, el Parlamento indonesio aprobó la Ley sobre la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (No. 27/2004), que disponía el establecimiento de una comisión nacional de la verdad con poderes para recibir quejas, investigar las violaciones graves de derechos humanos cometidas en el pasado y formular recomendaciones para la indemnización y/o rehabilitación de las víctimas. En 2006, el Tribunal Constitucional indonesio revocó la ley, tras fallar que las disposiciones relativas a la reparación para las víctimas después de haber concedido una amnistía al autor de los hechos era inconstitucional. Se ha redactado una nueva ley cuyo debate está previsto en el Parlamento en 2011-2014, pero hasta la fecha no ha habido progresos en este asunto.

Japón

Mujeres de toda la región de Asia y Oceanía fueron sometidas a esclavitud sexual por el ejército imperial japonés desde 1932 aproximadamente hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de las víctimas de la esclavitud sexual tenía menos de 20 años; y algunas niñas sólo tenían 12 años cuando las secuestraron. El ejército imperial japonés recurrió a la violencia y al engaño para conseguir mujeres y niñas. Las sobrevivientes rara vez han contado su experiencia y han padecido enfermedades físicas y mentales, aislamiento, vergüenza y, frecuentemente, pobreza extrema a causa de su esclavitud. No fue hasta agosto de 1991, 46 años después del final de la guerra, que Kim Hak-soon se convirtió en la primera sobreviviente que habló públicamente de su terrible experiencia.

El gobierno japonés ha defendido a toda costa la legitimidad de su postura en este asunto y afirma una y otra vez que todos los asuntos relativos a indemnizaciones se zanjaron a través de los tratados de paz posteriores a la guerra. Sin embargo, en esos tratados no se reconocía el sistema de esclavitud sexual ni se establecían reparaciones para las víctimas individuales.

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