Document - Botswana: The world appeals to the President to halt two imminent executions
Servicio de Noticias: 010/99
ÍNDICE AI: AFR 15/01/99/s
15 DE ENERO DE 1999
Botsuana: llamamientos mundiales al presidente para que impida dos ejecuciones inminentes
A menos que el presidente Festus Mogae intervenga, mañana a primera hora serán ejecutadas en la horca en Botsuana dos personas, ha dicho hoy Amnistía Internacional.
La organización se ha unido a los defensores de los derechos humanos y los líderes religiosos que están expresando oposición a las ejecuciones previstas y pidiendo al presidente Mogae que ejerza sus atribuciones para conceder un indulto y conmute la pena de muerte a Tlhabologang Mauwe y Gwara Brown Motswetla.
Un motivo de especial preocupación es la denuncia hecha, según informes, por uno de los abogados, quien asegura que a los condenados se les impuso la pena de muerte a pesar de que sólo había pruebas circunstanciales. Amnistía Internacional confía en que el presidente Mogae ordene un aplazamiento de las ejecuciones mientras se estudia con urgencia el caso para despejar toda duda acerca de si la imposición de las condenas se llevó a cabo con las debidas garantías.
Sin pretender minimizar por ello la gravedad de los delitos violentos y de sus consecuencias para las víctimas y para sus familias, Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos.
«Creemos que toda persona, sin importar lo que sea ni lo que haya hecho, tiene unos derechos básicos, en especial el derecho a la vida —ha manifestado la organización—. Nadie debe ser sometido a esta cruel, inhumana e irreversible forma de castigo».
El presidente Mogae apoya abiertamente la pena de muerte, cuya aplicación ha justificado en ocasiones anteriores con su supuesto efecto disuasorio contra la delincuencia. «Sin embargo, no existen pruebas fiables de que la pena de muerte sea más eficaz que cualquier otra forma de castigo como medida disuasoria contra la delincuencia», ha señalado Amnistía Internacional.
Tlhabologang Mauwe y Gwara Brown Motswetla fueron condenados a muerte en 1997 por el asesinato de un hombre que había intentado atraparlos al ver que le estaban robando ganado. Se cree que ambos son hombres casados y con hijos, pertenecientes a la minoría étnica san (o basarwa, como se la conoce también en gran parte de la región). El Tribunal de Apelaciones de Botsuana confirmó posteriormente las condenas. Con ellos serán ya más de veinte las personas ejecutadas en Botsuana desde la independencia del país en 1996.