Rapport 2012
La situation des droits humains dans le monde

Document - BURUNDI. Les donateurs doivent financer la protection des droits humains

AMNISTÍA INTERNACIONAL

COMUNICADO DE PRENSA


Índice AI: AFR 16/004/2004 (Público)

Servicio de Noticias 007/04

12 de enero de 2004

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAFR160042004


Burundi: Los donantes deben financiar la protección de los derechos humanos


Amnistía Internacional pide a todos los Estados que participan en la conferencia de donantes para Burundi que se está celebrando hoy que se aseguren de que hay fondos suficientes para la promoción y la protección de los derechos humanos.

En dos documentos, Burundi: Commitment to Human Rights is Essential, An appeal to participants of the international donor conference (Índice AI: AFR 16/001/2004), y su nota de información general, Burundi: A Critical Time (Índice AI: AFR 16/002/2004) publicados hoy para coincidir con la conferencia de donantes (que se celebra los días 13 y 14 de enero), Amnistía Internacional expone una agenda de derechos humanos para los donantes internacionales y el gobierno de Burundi involucrados en los esfuerzos por la paz y la reconstrucción del país, y facilita información actualizada sobre las cuestiones más importantes de derechos humanos que deben abordarse.

Amnistía Internacional ha observado que, pese a los cambios políticos positivos que se han producido, muchos burundeses siguen sin beneficiarse de ellos y continúan atrapados en un ciclo aparentemente sin fin de violencia, abusos contra los derechos humanos, pobreza y humillación. Aunque la proliferación de armas pequeñas en el país ha desembocado en numerosos abusos contra los derechos humanos y crímenes, un espectacular aumento de los robos a mano armada en el 2003 hizo que las autoridades del gobierno distribuyeran más armas entre la población civil de algunas provincias mediante la expansión de una milicia gubernamental armada, precariamente entrenada y no remunerada, los Custodios de la Paz (Gardiens de la Paix). Amnistía Internacional teme que esto sólo sirva para alimentar aún más la violencia y los abusos contra los derechos humanos.

El asesinato, el 29 de diciembre de 2003, del nuncio apostólico en Burundi, monseñor Michael Courtney, fue otro ejemplo más de la precariedad de la seguridad y del desprecio generalizado por la vida humana en el país.

Por su parte, las palabras de una de las personas con las que hablaron los investigadores de Amnistía Internacional en Burundi en septiembre de 2003, son otro ejemplo de las diversas experiencias y traumas que sufre la población burundesa después de 10 años de guerra y de décadas de abusos masivos contra los derechos humanos:

Amélie, viuda de 30 años, contó así su historia: «Me dirigía con tres niños a por agua cuando un soldado nos dio el alto en la carretera. Los niños consiguieron huir, pero yo me caí y el soldado me atrapó. Me llevó a una iglesia, que habían convertido en una especie de bar, con comida y alcohol por todas partes. El soldado me violó en la iglesia y me dijo que, como era un lugar sagrado, sería bendecida [...] Otro se negó a violarme. El primer soldado me introdujo una botella de cerveza. Empecé a sangrar y a gritar. Los soldados me cubrieron con un abrigo militar y me abandonaron fuera de la iglesia para que muriera. Conseguí volver andando, perdiendo mucha sangre, y algunas mujeres me ayudaron.»

«Aunque el gobierno burundés tiene la responsabilidad principal de garantizar que sus ciudadanos están protegidos de los abusos contra los derechos humanos, necesita un apoyo político sostenido y una inversión económica importante de la comunidad internacional para garantizar la protección y promoción de estos derechos de forma prioritaria en todo el país», ha declarado Amnistía Internacional.

Sin embargo, desde el convencimiento de que «la paz no puede sostenerse sin abordar estos abusos contra los derechos humanos, del mismo modo que no puede mantenerse si no hay una inversión económica adecuada que respalde este proceso», Amnistía Internacional pide a todos los donantes que consideren seriamente estos aspectos de derechos humanos en sus decisiones. Deben insistir en obtener el compromiso claro y de buena fe del gobierno burundés de que investigará esos abusos graves contra los derechos humanos y hará que sus autores comparezcan ante la justicia.

Amnistía Internacional cree que las iniciativas de la comunidad internacional dedicadas a obtener un acuerdo político sólo serán sostenibles si incluyen de forma central en todas las fases del proceso las cuestiones de derechos humanos.

Documento Público

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