Document - ÉTATS-UNIS. Craintes de renvois forcés / Préoccupations d'ordre médical.
PÚBLICO Índice AI: AMR 51/112/2007
26 de junio de 2007
AU 161/07 Temor de devolución / preocupación por la salud
EE. UU. Omar Mohammed Khalifa, ciudadano libio, de unos 36 años de edad
Un número desconocido de ciudadanos libios en Guantánamo
Se teme que Omar Mohammed Khalifa y varios ciudadanos libios más bajo custodia militar estadounidense en la bahía de Guantánamo, Cuba, corran peligro inminente de ser transferidos a Libia. Allí podrían enfrentarse a una prolongada detención sin cargos en régimen de incomunicación, lo que los pondría en grave riesgo de tortura o malos tratos. También podrían correr peligro de ser sometidos a juicios injustos.
El 15 de junio, el Washington Post citó a autoridades estadounidenses que indicaban que varios ciudadanos libios se enfrentaban al traslado inminente desde Guantánamo. De los 12 detenidos libios que se cree que permanecen recluidos en Guantánamo, no todos temen necesariamente volver a Libia o se oponen a ello, pero algunos tienen buenos motivos para hacerlo (véase AU 149/07, AMR 51/103/2007, del 15 de junio de 2007, http://web.amnesty.org/library/index/eslAMR511032007?open&of=esl-USA). Ante la información publicada por el Washington Post, y ante la negativa del gobierno estadounidense a garantizar que no tiene intención de transferir a Omar Mohammed Khalifa, los abogados estadounidenses de éste presentaron una moción para impedir su traslado a Libia. El 22 de junio, la Corte de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia denegó la moción. Omar Mohammed Khalifa ha expresado su temor de ser devuelto a Libia. Un militar que lo entrevistó en Guantánamo ha relatado que "cuando le hablé de ser devuelto a su país, dijo: ‘prefiero estar en la peor cárcel estadounidense que ser ministro en mi país’".
En 1994, Omar Mohammed Khalifa fue detenido, según los informes, en Libia e interrogado mediante tortura sobre sus presuntas actividades políticas. Huyó de Libia en 1995. Vivió en Sudán durante dos años, pero se marchó tras romperse la pierna en un accidente laboral. Se instaló en Afganistán, donde resultó herido por la explosión de una mina terrestre en 1998 y tuvieron que amputarle la pierna derecha justo por debajo de la rodilla. A finales de septiembre de 2001, ante la perspectiva de la acción militar estadounidense contra Afganistán, se trasladó a Pakistán. En febrero de 2002 fue detenido en Islamabad por la policía paquistaní. Por aquel entonces, agentes estadounidenses pagaban recompensas de hasta 5.000 dólares por cada presunto "terrorista" que se les entregara, una práctica que alentó las detenciones arbitrarias en Pakistán. Tras ser entregado a Estados Unidos, Omar Mohammed Khalifa estuvo recluido unas 10 semanas en la base aérea de Bagram, en Afganistán, antes de ser trasladado a Guantánamo en agosto de 2002. Desde entonces permanece recluido allí, según los informes en régimen de aislamiento. Ha denunciado privación del sueño, bajas temperaturas a causa del aire acondicionado y registros corporales humillantes.
Según los informes, Omar Mohammed Khalifa y otros ciudadanos libios han recibido la visita de agentes libios durante su reclusión en Guantánamo. En el transcurso de estas visitas, parece ser que tanto Omar Mohammed Khalifa como algunos de los demás libios han sido amenazados con ser torturados a su regreso a Libia. Omar Mohammed Khalifa ha asegurado que la delegación libia lo acusó de ser miembro del Grupo de Combate Islámico Libio, grupo de oposición no autorizado. Amnistía Internacional teme que esta acusación, repetida por las autoridades estadounidenses, lo ponga en especial peligro de sufrir violaciones de derechos humanos si es devuelto a Libia. Un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional y otras cinco organizaciones (Sin rastro oficial: Responsabilidad de Estados Unidos en las desapariciones forzadas de la "guerra contra el terror", AMR 51/093/2007, junio de 2007, http://web.amnesty.org/library/index/eslAMR510932007?open&of=esl-USA) cita a cinco presuntos miembros del Grupo de Combate Islámico Libio de los que se cree que han estado recluidos bajo custodia secreta de Estados Unidos y cuyo paradero continúa sin confirmarse. Cuatro de estos individuos permanecen recluidos, según los informes, en Trípoli tras ser trasladados desde la custodia de Estados Unidos a la de Libia. Muhammad Abdallah Mansur al-Rimi, que fue devuelto a Libia desde Guantánamo en diciembre de 2006, permanece todavía detenido, según los informes, en Libia, y se desconoce el trato que recibe bajo custodia. Estados Unidos lo ha relacionado con el Grupo de Combate Islámico Libio.
En 2006, el Comité de Derechos Humanos de la ONU instó a Estados Unidos a tomar "todas las medidas necesarias para asegurar que ninguna persona, tampoco las que se hallen detenidas fuera de su territorio, sea trasladada a otro país [...] si hay razones consistentes para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura o a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes". En su informe de 2006 al Comité de la ONU contra la Tortura, Estados Unidos manifestó que "no traslada a personas a ningún país en que los Estados Unidos crean que lo más probable es que sean torturadas", es decir, un grado de protección inferior al establecido por el derecho internacional. El informe continuaba diciendo: "Los Estados Unidos reciben garantías, según proceda del gobierno extranjero al que se transfiera al detenido de que éste no será torturado". Amnistía Internacional se opone al uso de "garantías diplomáticas" como base para enviar a personas a países donde puedan correr peligro de tortura o malos tratos. En esas circunstancias, las garantías diplomáticas son poco fiables e imposibles de hacer realidad.
El Comité contra la Tortura subrayó a Estados Unidos que no debía basarse en garantías en los casos de Estados que son responsables de violaciones sistemáticas de la Convención contra la Tortura. El Comité de Derechos Humanos subrayó que "cuanto más sistemática sea en un país la práctica de la tortura o de los tratos crueles, inhumanos o degradantes, menos probable será que las garantías dadas puedan evitar el riesgo real de esos tratos, por más estrictos que sean los procedimientos de seguimiento acordados". En el apartado sobre Libia de su informe más reciente sobre los derechos humanos en otros países, el Departamento de Estado estadounidense manifiesta que "el personal de seguridad torturaba de forma habitual a los presos durante los interrogatorios o como castigo […] Los informes de tortura eran difíciles de corroborar, ya que muchos detenidos permanecían en régimen de incomunicación. Entre los métodos de tortura y los abusos denunciados se encontraban encadenar a los presos a la pared durante horas, golpearlos con palos, aplicarles descargas eléctricas, aplicarles sacacorchos en la espalda, verter zumo de limón en heridas abiertas, romperles los dedos y dejar que se curaran sin atención médica, asfixiarlos con bolsas de plástico, privarlos durante periodos prolongados del sueño, el alimento y el agua, colgarlos por las muñecas, colgarlos de un palo insertado entre las rodillas y los codos, quemarlos con cigarrillos, amenazarlos con ataques de perros y golpearlos en las plantas de los pies". El apartado añade que los detenidos eran sometidos además a condiciones de reclusión crueles, inhumanas o degradantes y que se les negaba "la atención médica adecuada, lo que dio lugar a varias muertes bajo custodia".
En abril de 2007, un tribunal británico, la Comisión Especial de Apelaciones sobre Inmigración, bloqueó el intento de Reino Unido de devolver a su país a dos ciudadanos libios presuntamente vinculados al Grupo de Combate Islámico Libio. La Comisión Especial concluyó que el memorando de entendimiento entre los gobiernos de Reino Unido y Libia no había eliminado el riesgo real de que estos dos hombres sufrieran violaciones graves de derechos humanos en Libia. También señaló que "se utiliza ampliamente la tortura contra los opositores políticos, de entre los cuales los extremistas islamistas y los miembros del Grupo de Combate Islámico Libio son los más odiados por el gobierno libio, las organizaciones de seguridad y, sobre todo, el coronel Gadafi".
Omar Mohammed Khalifa empezó a perder la visión del ojo izquierdo después de tres años en Guantánamo. Según los informes, su tratamiento no ha sido adecuado. En enero de 2007 había perdido por completo la visión de ese ojo, y ahora parece ser que también está sufriendo un deterioro del ojo derecho. Sin un tratamiento adecuado, se teme que se quede ciego. Asimismo, los informes indican que se le ha roto la prótesis de la pierna derecha.
ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen sus llamamientos para que lleguen lo antes posible, en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras:
- expresando preocupación por que Omar Mohammed Khalifa (detenido núm. 695) y otros ciudadanos libios pueden correr peligro de ser transferidos a Libia desde Guantánamo; oponiéndose a ese tipo de traslados;
- señalando que el propio gobierno estadounidense ha informado de que el personal de seguridad libio utiliza la tortura de forma habitual;
- haciendo constar que la afirmación de los gobiernos estadounidense y libio de que Omar Mohammed Khalifa está relacionado con el Grupo de Combate Islámico Libio pone a este hombre en especial peligro de sufrir a su regreso violaciones de derechos humanos tales como detención prolongada en régimen de incomunicación, tortura, malos tratos y juicio injusto;
- oponiéndose al uso de garantías diplomáticas, ya que son inherentemente poco fiables y es imposible hacerlas cumplir;
- pidiendo a Estados Unidos que busque otra solución para liberar a Omar Mohammed Khalifa de Guantánamo, una solución que garantice que éste recibe un trato plenamente acorde al derecho internacional;
- pidiendo que se mejoren de inmediato las condiciones de reclusión de este hombre, y se le libere del régimen de aislamiento, y que se le proporcione toda la atención médica que pueda necesitar, incluido el tratamiento para el deterioro de su visión.
LLAMAMIENTOS A:
Secretaria de Estado
The Honorable Condoleezza Rice
Secretary of State, Department of State, 2201 C Street, N.W., Washington DC 20520, EE. UU.
Fax: +1 202 261 8577
Tratamiento: Dear Secretary of State / Sra. Secretaria de Estado
Secretario de Defensa
The Honorable Robert Gates, Secretary of Defense, 1000 Defense Pentagon, Washington DC 20301, EE. UU.
Fax: +1 703 697 8339
Tratamiento: Dear Secretary of Defense / Sr. Secretario de Defensa
COPIA A:la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país.
ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE. Consulten con el Secretariado Internacional o con la oficina de su Sección si van a enviarlos después del 27 de julio de 2007.********
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