Rapport 2012
La situation des droits humains dans le monde

Document - Pakistan: Les meurtes d'ahmadis ne doivent pas rester impunis

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1 de noviembre del 2000 Documento público



Pakistán: el homicidio de los ahmadis no debe quedar impune


Amnistía Internacional teme que una vez más los ataques contra la comunidad ahmadi de Pakistán queden sin investigación y sin castigo, lo que puede hacer pensar que las autoridades toleran este tipo de violencia.


El 30 de octubre, cinco miembros de la comunidad ahmadi murieron a manos de varios desconocidos armados cuando salían de una mezquita tras decir oraciones temprano en la mañana en el pueblo de Ghatialian, cerca de Sialkot, en la provincia de Punyab. Entre las víctimas había un niño de 16 años. Otras 10 personas resultaron heridas. Amnistía Internacional no ha tenido noticia de que se haya detenido a nadie en relación con este ataque.


Los homicidios del 30 de octubre se vieron precedidos de tensiones sobre cuestiones religiosas en Ghatialian. En 1999, la comunidad ahmadi había acordado una tregua con las demás comunidades, pero los grupos integristas islámicos habían continuado incitando indiscriminadamente a la violencia. Según informes, las autoridades locales no tomaron ninguna medida para poner fin a los ataques intermitentes contra los miembros de la comunidad ahmadi.


En Pakistán, los musulmanes ortodoxos consideran que los ahmadis son herejes. En 1974 la comunidad ahmadi fue declarada «no musulmana», y posteriormente se promulgaron leyes que tipifican como delito profesar, practicar o predicar la fe ahmadi. Decenas de ahmadis han sido acusados formalmente de delitos en aplicación de secciones religiosas del Código Penal paquistaní. Este año, sólo en el distrito de Sialkot, se iniciaron causas basadas en cuestiones religiosas contra 23 ahmadis. Durante los últimos siete años, unos 20 ahmadis han sido víctimas de homicidio a manos de personas que se oponen a sus creencias.


Por otra parte, se permite que las organizaciones religiosas que propugnan la violencia contra los ahmadis funcionen abiertamente, y los medios de comunicación en lenguas vernáculas difunden el mensaje de odio y violencia de esas organizaciones sin que las autoridades hagan nada para frenarlas.


Amnistía Internacional ha instado reiteradamente a sucesivos gobiernos de Pakistán a que procedan a la abolición de las leyes que penalizan el ejercicio del derecho a la libertad de culto, protejan a la comunidad ahmadi de los actos de agresión y se aseguren de que los homicidios de ahmadis serán investigados, y sus autores, procesados.


«Si falla una y otra vez a la hora de investigar los ataques y homicidios de que son víctimas los miembros de las minorías religiosas, el gobierno dará la impresión de que tomarse la justicia por su propia mano y matar a la gente son modos de conducta aceptables. Las autoridades paquistaníes deben condenar públicamente estos abusos y garantizar que se tomarán todas las medidas necesarias para que las minorías recobren la confianza en que se puede vivir seguro en Pakistán», afirma Amnistía Internacional.


«El Jefe del Ejecutio, Pervez Musharraf, declaró en octubre de 1999 que la protección de las minorías era una de las prioridades que había fijado su gobierno. Ha llegado la hora de probar que no se trata simplemente de palabras huecas.»



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