Rapport 2012
La situation des droits humains dans le monde

Document - Moldavie. Des mesures doivent �tre prises de toute urgence pour mettre fin � la torture et aux autres mauvais traitements

AMNISTÍA INTERNACIONAL

COMUNICADO DE PRENSA


Índice AI: EUR 59/006/2007 (público)

Servicio de Noticias: 194/2007

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR590062007


No publicar antes de las 00:01 GMT del 23 de octubre de 2007


Moldavia: Hacen falta medidas urgentes para poner fin a la tortura y otros malos tratos



La tortura y los malos tratos siguen siendo generalizados y sistémicos en Moldavia, pese a algunas medidas legislativas iniciales adoptadas por el gobierno para cambiar las prácticas policiales a fin de erradicar estas prácticas, ha afirmado hoy (23 de octubre de 2007) Amnistía Internacional, en su último informe, titulado Moldova: Torture and ill-treatment: "It's just normal".


"Aunque se han hecho esfuerzos para adaptar la legislación a las normas internacionales y europeas, la práctica y las actitudes van a la zaga, y las palizas y los malos tratos a los detenidos siguen siendo la norma. Los cauces para obtener una reparación siguen bloqueados. La ausencia de transparencia alimenta la impunidad", ha declarado Heather McGill, investigadora sobre Moldavia de Amnistía Internacional.

"El hecho de que desde el 2005 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya declarado en ocho sentencias que Moldavia ha violado el derecho a no ser sometido a tortura y malos tratos, cuatro de las cuales fueron dictadas en el 2007, ilustra la necesidad de medidas rápidas y resueltas. El gobierno debe actuar ya para erradicar la tortura de una vez por todas."


Sergei Gurgurov, de 28 años, fue golpeado todos los días desde el 25 de octubre hasta el 3 de noviembre de 2005, fecha en que quedó en libertad bajo fianza. Durante este periodo lo llevaban todas las tardes y a la hora del almuerzo a los despachos de los agentes de policía de la segunda planta de las dependencias policiales, donde era torturado. Los policías le golpearon en la columna vertebral y le aplicaron descargas eléctricas en el cuerpo. Unos policías del distrito de Riscani, de Chisinau, intentaron que se confesase autor de una serie de robos de teléfonos móviles. Sergei Gurgurov ha quedado incapacitado a causa de la tortura y los malos tratos que sufrió a manos de la policía.


Tres agentes del Departamento de Seguridad Interna del Ministerio del Interior dieron una paliza a A.B.; uno de los agentes lo golpeó con unas esposas, y otro con una linterna de caucho. Al parecer, los agentes contaron con la asistencia del ayudante médico del centro de detención, que sujetó las piernas de A.B. y se lamentó porque no funcionaba la máquina de descargas eléctricas. A.B. se negó a prestar falso testimonio contra un amigo que era policía y estuvo detenido bajo custodia policial desde el 25 de febrero hasta el 17 de julio de 2006, acusado de robo. Declaró a Amnistía Internacional: "Que te pegue la policía es lo normal. Pensé: 'Bueno, me pegarán y después me dejarán marchar'."


El requisito de hacer comparecer a los detenidos ante un juez lo antes posible después de la detención es una salvaguardia muy importante para la protección de los derechos humanos de los detenidos, pues excluye el poder absoluto sobre un detenido que de otro modo podrían ejercer y aprovechar los funcionarios. Los jueces deben garantizar que todas las detenciones son legítimas y necesarias, exigir la investigación de cualquier indicio de tortura u otros malos tratos, y ordenar la puesta en libertad si la detención es ilegítima, o el tratamiento médico en caso necesario. Sin embargo, a Amnistía Internacional le preocupa que los jueces no estén haciendo todo lo posible para proteger los derechos de los detenidos y prevenir la tortura y los malos tratos.


A Amnistía Internacional le preocupa asimismo que la Fiscalía General no esté haciendo lo suficiente para combatir la impunidad por actos de tortura. El escaso número de condenas a agentes policiales, las dificultades que afrontan las víctimas para presentar quejas y el hecho de que la Fiscalía General no realice investigaciones inmediatas, exhaustivas, independientes e imparciales hace que muchos autores de torturas y malos tratos no comparezcan ante la justicia y que las víctimas sigan sin tener resarcimiento ni reparación.


Amnistía Internacional pide al gobierno moldavo que aumente las salvaguardias contra la tortura y otros malos tratos bajo custodia policial del tenor de las siguientes:


Reducción del periodo de detención antes de comparecer ante un juez de 72 a 24 horas.

Exámenes médicos confidenciales y obligatorios a la llegada a los centros de detención.

Garantía de que los interrogatorios se realizan en salas de interrogatorio asignadas a tal fin.

La investigación inmediata, exhaustiva, independiente e imparcial de todas las denuncias de tortura u otros malos tratos.

La suspensión de empleo con sueldo completo durante la investigación de los agentes policiales por actos de tortura u otros malos tratos.

El establecimiento de un mecanismo dotado de todos los recursos necesarios e independiente para investigar todas las denuncias de tortura u otros malos tratos a manos de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, así como de un organismo independiente que se ocupe de la vigilancia de todos los centros de detención.


"La implantación de este tipo de salvaguardias contribuirá a eliminar la distancia que separa las buenas intenciones declaradas del gobierno y la realidad del país. La actuación policial debe cambiar para fundamentarse en principios de legalidad, derechos humanos y justicia social, y las investigaciones deben dejar de basarse sobre todo en confesiones. De lo contrario, persistirán las viejas prácticas de recurrir a la tortura y a otros malos tratos", manifestó Heather McGill.


Información complementaria

La información contenida en ese informe se ha recogido por medio de entrevistas con víctimas, abogados, organizaciones no gubernamentales (ONG) y autoridades. Los representantes de Amnistía Internacional realizaron sendas visitas de investigación a Moldavia en marzo y julio del 2007 y visitaron centros de detención de Chisinau, Comrat, Taraclia, Ocnita, Edinet, Orhei y Straseni. El informe no incluye casos de la autoproclamada República Moldava del Transdniester. Ello no se debe a la ausencia de torturas y malos tratos en el Transdniester, sino debido a la gran reticencia de los habitantes de esta región a denunciar casos de tortura y malos tratos, a la ausencia de ONG que trabajen sobre esta cuestión y a la escasa concienciación entre los abogados. En su informe sobre una visita realizada al Transdniester en el 2000, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes declaró que "un número significativo de personas privadas de libertad entrevistadas por la delegación del Comité alegaron que habían sido maltratadas por la policía."


Véase: Moldova: Torture and ill-treatment: "It's just normal",Índice AI: EUR 59/002/2007, http://web.amnesty.org/library/index/engeur590022007



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