Document - Moldavie. Amnesty International demande instamment au nouveau gouvernement de prendre des mesures en vue de mettre fin à la torture et à l'impunité
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: EUR 59/010/2009
30 de noviembre de 2009
Moldavia: Amnistía Internacional insta al nuevo gobierno que
actúe respecto a la tortura y la impunidad
Amnistía Internacional ha publicado hoy, 30 de noviembre, un
informe en el que pide al nuevo gobierno de Moldavia que tome
medidas decisivas para poner fin a la tortura y otros malos tratos
bajo custodia policial.
En el informe, titulado Police torture and other ill-treatment:
it’s still ‘just normal’ in Moldova, de noviembre de 2009
(Índice AI: EUR 59/009/2009) se describen las violaciones de
derechos humanos contra cientos de manifestantes detenidos por la
policía tras los sucesos del 7 de abril de este año en la capital,
Chisinau. Las manifestaciones se produjeron tras las acusaciones
generalizadas de fraude en las elecciones parlamentarias del 5 de
abril, que ganó el Partido Comunista, en el gobierno.
La noche del 6 de abril, unas 10.000 personas se reunieron en el
centro de Chisinau y después se dispersaron pacíficamente. A la
mañana siguiente, unas 15.000 personas marcharon desde la plaza
mayor en dirección al edificio de la presidencia y del Parlamento.
Aunque hasta entonces las manifestaciones habían sido pacíficas, la
multitud comenzó a agitarse cada vez más hasta llegar a la
violencia, asaltando los edificios, que disponían de poca
protección policial y quedaron totalmente desguarnecidos.
La noche del 7 de abril, la policía comenzó a detener
indiscriminadamente a cientos de personas, entre ellas menores.
Muchas de estas personas informaron de que los habían detenido
grupos de hombres sin uniformar que los habían transportado en
vehículos sin identificación alguna. Las organizaciones no
gubernamentales del país calculan que pueden haber sido detenidas
unas 655 personas. Las organizaciones no gubernamentales
internacionales y moldavas han recogido posteriormente testimonios
de más de un centenar de detenidos, sus familiares o sus abogados,
que afirman que los detenidos fueron golpeados o sometidos a
tortura u otros malos tratos.
En el informe, Amnistía Internacional presenta el testimonio de
víctimas de malos tratos policiales.
Hay personas que afirman que los policías les propinaron puñetazos,
patadas y golpes con porras, culatas de rifle y otros objetos,
incluido un calzador metálico. En varios testimonios se habla de
grupos de detenidos obligados a atravesar “pasillos de la muerte”
en las comisarías, donde los policías, alineados a cada lado de un
corredor, los golpeaban a su paso. En otros casos las personas
detenidas informan de que las obligaron a desnudarse y a hacer
ejercicios físicos delante de grupos de agentes que los insultaban.
Otras personas detenidas afirman que no les informaron de sus
derechos básicos y que los mantuvieron en condiciones de
hacinamiento y falta de higiene, sin acceso adecuado a agua ni
alimentos. En varios casos no dejaron a los detenidos informar a
nadie sobre su paradero ni contactar con un abogado de su elección.
También hay informes según los cuales los abogados de oficio
pidieron dinero por hacer su trabajo y dijeron que no trabajarían
si no les pagaban por adelantado.
Las personas que prestaron testimonio y sus abogados dijeron a
Amnistía Internacional que se llevó a jueces a las comisarías
locales para que dictaran órdenes de prisión preventiva contra
grupos de detenidos, utilizando plantillas en las que se cambiaba
sólo el nombre, en ocasiones sin que los interesados pudieran
defenderse. Según los informes, el 9 de abril tres jueces de la
Jefatura General de Policía tramitaron al menos 60 órdenes de
prisión preventiva en un solo día. Algunas de las personas
afectadas ni siquiera supieron que estaban ante un juez.
Las violaciones de derechos humanos generalizadas perpetradas por
la policía durante los sucesos de abril en Chisinau ponen de nuevo
de manifiesto los problemas subyacentes al sistema que han creado
un clima general de impunidad en Moldavia. Amnistía Internacional
ya había expresado reiteradamente en ocasiones anteriores su
preocupación por las numerosas denuncias de tortura y otros malos
tratos bajo custodia policial, la falta de investigaciones
inmediatas, imparciales y minuciosas sobre estas denuncias y las
condiciones de la prisión preventiva.
Continúan sin denunciarse todos los casos de torturas y malos
tratos y las autoridades no llevan a cabo investigaciones eficaces
e imparciales sobre las denuncias de abuso. Además, el número de
condenas de policías sigue siendo bajo. En julio de 2009, el fiscal
general informó a Amnistía Internacional de que tras las
manifestaciones del 7 de abril se habían recibido 96 denuncias de
torturas y malos tratos, pero que actualmente sólo se siguen 10
causas penales contra policías, de las cuales 4 son por tortura, 3
por excederse en el cumplimiento de sus obligaciones oficiales y
otras 3 por otros delitos, entre ellos atraco.
Las víctimas se encuentran con dificultades a la hora de presentar
las denuncias, temen ser objeto de intimidación o represalia por
parte de la policía o han perdido la fe en el sistema de
justicia.
Además, Amnistía Internacional sigue documentando casos de uso
indebido del sistema de justicia penal por motivos políticos en
Moldavia. Tras las manifestaciones de abril de 2009 en Chisinau,
varias personas fueron acusadas de delitos comunes, y a Amnistía
Internacional le preocupa que el motivo de estas denuncias haya
sido su activismo político o social.
A Amnistía Internacional le preocupa que persista en Moldavia un
clima de impunidad para la tortura y otros malos tratos, y pide al
nuevo gobierno que se asegure de que se llevan a cabo sin demora
investigaciones minuciosas e imparciales sobre las denuncias de
malos tratos, que se procesa a los perpetradores y que las víctimas
reciben reparación, incluida una indemnización y una rehabilitación
justas y adecuadas.
Desde que en 2007 se publicó el informe de Amnistía Internacional
Moldova, Police torture and ill-treatment: ‘It’s just
normal’ (Índice: EUR 59/002/2007), los esfuerzos de las
autoridades moldavas no han hecho que la situación cambie, y el
clima de impunidad para la tortura y los malos tratos exige una
actuación decisiva por parte del nuevo gobierno moldavo.
Información complementaria
Thomas Hammarberg, comisario de Derechos Humanos del Consejo de
Europa, visitó Moldavia entre el 25 y el 28 de abril e informó de
que “gran número de personas, más de 300, algunas de ellas menores,
detenidas durante las protestas o después de éstas, fueron
sometidas a malos tratos –en algunos casos, graves– por parte de la
policía”.
En noviembre, el Comité contra la Tortura publicó las observaciones
finales de su examen del segundo informe periódico presentado por
Moldavia en virtud de la Convención contra la Tortura. El Comité
pedía a las autoridades que condenaran pública e inequívocamente la
tortura en todas sus formas, dirigiendo esta condena especialmente
al personal de la policía y de prisiones, que crearan un órgano
independiente para investigar las denuncias de tortura y otros
malos tratos y que se aseguraran de que los presuntos perpetradores
de actos de tortura eran suspendidos de sus puestos o reasignados
durante las investigaciones, para garantizar que no interferían con
éstas ni continuaban cometiendo actos de tortura y otros malos
tratos.
En relación con las violaciones de derechos humanos perpetradas por
funcionarios durante los sucesos de abril, el Comité pidió a las
autoridades que investigaran sin demora y de manera eficaz e
imparcial todas las denuncias y quejas de conducta indebida por
parte de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y que se
aseguraran de que los responsables fueran procesados y, de ser
declarados culpables, condenados a penas adecuadas. El Comité
también pidió una disculpa oficial para las víctimas y que todas
ellas fueran indemnizadas.
También en noviembre, el Comité de Derechos Humanos de la ONU
publicó sus observaciones finales sobre el segundo informe
periódico remitido por Moldavia en virtud del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos. El Comité expresó su preocupación
por los informes fidedignos de graves violaciones de derechos
humanos perpetradas contra los manifestantes tras las
manifestaciones después de las elecciones de abril. Señaló en
particular las detenciones arbitrarias, las violentas tácticas de
control de los manifestantes, a los que se golpeaba, y la tortura y
los malos tratos de los detenidos.
El Comité expresó también su preocupación por el hecho de que con
frecuencia las denuncias de tortura no son objeto de una
investigación adecuada o son rechazadas por considerarse
“manifiestamente infundadas”, y por la inexistencia de cauces
adecuados para conseguir resarcimiento.
/FIN
Si desean más información, consulten:
Police Torture and other ill-treatment: it’s still ‘just normal’
in Moldova, de noviembre de 2009 (Índice AI: EUR
59/009/2009)
Moldova: Briefing to the Committee against Torture, de
noviembre de 2009 (Índice AI: EUR 59/007/2009)