Rapport 2012
La situation des droits humains dans le monde

Document - OUZBÉKISTAN. Le journaliste Igor Rotar détenu à l?aéroport de Tachkent

AMNISTÍA INTERNACIONAL



Declaración pública


Índice AI: EUR 62/019/2005 (Público)

Servicio de Noticias: 222

12 de agosto de 2005

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR620192005



Uzbekistán: El periodista Igor Rotar, detenido en el aeropuerto de Tashkent



A Amnistía Internacional le preocupa la seguridad de Igor Rotar, corresponsal de varios medios de comunicación occidentales, entre ellos Forum 18, servicio de noticias por Internet sobre temas de libertad religiosa.


El periodista fue detenido por el Servicio de Inmigración y Guardias de Fronteras cuando llegó al aeropuerto de Tashkent en un vuelo procedente de Bishkek, Kirguistán, el 11 de agosto a las 10.25 am hora local. Las autoridades uzbekas siguen reteniéndolo en el aeropuerto.


Hay fuertes indicios de que esta medida contra Rotar se tomó para impedir que investigara temas de libertad religiosa en Uzbekistán.


“La detención de Igor Rotar forma parte de una ola de intimidación y hostigamiento de los periodistas y defensores de los derechos humanos por parte de las autoridades uzbekas que ha aumentado de intensidad tras los sucesos de Andizhan de mayo de este año”, ha dicho hoy Amnistía Internacional.


Según los informes,, la detención del periodista se produjo por orden del Servicio de Seguridad Nacional de Uzbekistán, pero cuando una embajada occidental preguntó a las autoridades uzbekas por el asunto, éstas negaron conocer siquiera a Igor Rotar, y por supuesto afirmaron no saber nada de su retención en el aeropuerto.


Igor Rotar es ciudadano ruso. Ha viajado a Uzbekistán frecuentemente durante muchos años, entre otras cosas para conseguir información para artículos de Forum 18 sobre cuestiones de libertad de religión referidas a una amplia gama de grupos religiosos, como musulmanes, cristianos, hare krishnas y testigos de Jehová.


Información complementaria

A Amnistía Internacional le preocupa que las autoridades hayan utilizado los recientes disturbios de Uzbekistán, en particular los sucesos de Andizhan de mayo de 2005, como justificación del recrudecimiento de la represión contra la disidencia y la libertad de expresión, asociación y reunión en nombre de la “seguridad nacional” y la “guerra contra el terror”.


Desde el levantamiento de Andizhan, varios periodistas y defensores de los derechos humanos han sido hostigados por las autoridades. La libertad de expresión está amenazada en Uzbekistán, donde se impide a periodistas y activistas de derechos humanos hacer su trabajo y difundir información. Estas personas han sido sometidas a agresiones, golpes, amenazas y detenciones arbitrarias y han sido obligadas a permanecer en su domicilio con las líneas de teléfono cortadas. A Amnistía Internacional le preocupan los abusos y el hostigamiento que sufren por sus actividades en el ámbito de los derechos humanos.


Según información a la que ha tenido acceso Amnistía Internacional, durante la noche del 12 al 13 de mayo, un grupo de hombres armados no identificados irrumpieron en la cárcel de la ciudad de Andizhan y, según los informes, liberaron a cientos de presos. Después tomaron rehenes y ocuparon un edificio del gobierno local. A lo largo del día, miles de personas se reunieron en una plaza de la ciudad. Muchas exigían abiertamente justicia y el final de la pobreza. Se produjeron incidentes esporádicos en los que las fuerzas de seguridad abrieron fuego indiscriminadamente contra la multitud, matando e hiriendo a manifestantes, la mayoría de ellos desarmados. Según los informes, a última hora de la tarde las fuerzas de seguridad habían rodeado a la multitud de miles de manifestantes en la plaza principal de la ciudad con autobuses, vehículos blindados y otros obstáculos. Según testigos, cientos de personas –hombres, mujeres y niños– murieron cuando las tropas del gobierno abrieron fuego contra la multitud que estaba en la plaza y contra los que huían. Cientos de personas se fueron del país y buscaron protección internacional en el vecino Kirguistán. Amnistía Internacional deploró que el gobierno se negara a llevar a cabo una investigación internacional independiente sobre los sucesos de mayo en Andizhan, cuyos resultados deberían haberse hecho públicos, para poner a los responsables a disposición judicial.