Rapport 2012
La situation des droits humains dans le monde

Document - SLOVAQUIE Amnesty International appelle de nouveau le gouvernement à prendre des mesures décisives après la mort d'un Rom en garde à vue

Índice AI: EUR 72/003/2001/s Servicio de Noticias 119/01

11 de julio de 2001 Documento público


Eslovaquia

Muerte de un romaní bajo custodia: el gobierno debe entrar en acción


En una carta dirigida al gobierno eslovaco, Amnistía Internacional ha señalado que los informes sobre la tortura bajo custodia policial de tres romaníes —uno de los cuales ha muerto en circunstancias sospechosas— ponen de relieve la apremiante situación de la comunidad romaní en Eslovaquia.


«Una vez más instamos a las autoridades eslovacas a que cumplan con los compromisos que han contraído en virtud de los tratados inetrnacionales y protejan los derechos fundamentales de todas las personas en Eslovaquia, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones, origen nacional o social, situación económica, nacimiento u otras circunstancias.»


Karol Sendrei murió el 6 de julio mientras estaba bajo custodia junto con sus dos hijos, Robert y Peter, en la comisaría de policía de Revúca. Los habían detenido el 5 de julio de 2001 en Magnezitovce cuando se quejaron de los malos tratos presuntamente infligidos a uno de los hermanos por un agente de policía que es hijo del alcalde de Magnezitovce. Los informes indican que, tras su detención, los tres romaníes sufrieron golpes a manos de agentes de policía que también, según se dijo, golpearon a la esposa de Karol Sendrei cuando ésta trató de intervenir.


Inicialmente, Karol, Robert y Peter Sendrei fueron llevados a la comisaría de policía de Jelsava. Posteriormente, un médico de guardia de un hospital de Revúca los examinó y, según informes, determinó que la salud de los detenidos «no había sufrido perjuicios graves». A continuación, se llevaron a los tres hombres a la comisaría de policía de Revúca, donde, dicen los informes, les asestaron golpes mientras estaban atados a un radiador.


«Un agente me puso una pistola en la sien y cuando, dolorido por los golpes, grité que prefería que me pegaran un tiro, me dijeron que eso sería desperdiciar una bala y siguieron golpeándome —declaró Robert Sendrei en una entrevista de prensa—. Mi hermano y yo notamos que nuestros padre no se movía y llamamos a los agentes. Pero cuando vino el médico, no lo pudo resucitar. Nuestro padre murió allí, junto a nosotros, atado a un radiador.» Cuando lo dejaron en libertad, Robert Sendrei fue ingresado en un hospital con el cuerpo cubierto de hematomas.


«Éste es sólo uno de los numerosos casos de tortura y malos tratos policiales a miembros de la comunidad romaní que hemos documentado a lo largo de los años», manifiesta Amnistía Internacional.


La organización ha expresado reiteradamente su preocupación por el hecho de que las investigaciones de este tipo de denuncia no parecen haberse llevado a cabo de una manera exhaustiva e imparcial, tal como exigen las normas inetrnacionales. La respuesta de las autoridades eslovacas —en los casos en que se ha obtenido— ha sido totalmente inadecuada, aun después de verse confirmadas las conclusiones de Amnistía Internacional por el Comité de la ONU contra la Tortura, que en mayo de 2001 formuló una extensa serie de recomendaciones al gobierno eslovaco.


«Estas recomendaciones deben aplicarse urgentemente —dice Amnistía Internacional—. No se trata solamente de garantizar que la protección de la comunidad romaní cumple con las normas europeas. Se trata, también, de una cuestión de respeto por la dignidad humana.»




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