Rapport 2013
La situation des droits humains dans le monde

Communiqués de presse

10 septembre 2012

Chad: Las terribles condiciones de reclusión ponen en peligro la vida de los presos

Las duras condiciones de reclusión, como el gran hacinamiento en celdas sin ventilación que pueden alcanzar temperaturas de hasta 48ºC,  ponen a menudo en peligro la vida de los presos en Chad, ha declarado hoy Amnistía Internacional.

El informe Chad: ‘We are all dying here’ Human rights violations in prisons expone las condiciones inhumanas en las que viven los reclusos en seis de las prisiones de Chad que visitó un equipo de investigación de Amnistía Internacional. El documento detalla incidentes ocurridos en los últimos doce meses que incluyen nueve muertes por asfixia, cinco por deshidratación grave y siete por disparos de los guardias penitenciarios.

“Los presos chadianos afrontan una lucha diaria por la supervivencia en la que a menudo todo está en su contra”, ha declarado Christian Mukosa, investigador sobre Chad de Amnistía Internacional.

“Las autoridades deben garantizar, con carácter urgente, la protección de la integridad física y mental de los presos, y que su seguridad no corre peligro en ningún momento. No es aceptable que las condiciones de reclusión sean tan precarias que una pena de prisión pueda convertirse en una condena a muerte.”

Los presos se quejaban de que sólo comían una vez al día, a horas irregulares, y de que la comida era insuficiente y de mala calidad. En algunos casos se servía en platos colectivos de donde comían grupos de entre seis y diez reclusos. Sin embargo, como no había comida suficiente, algunos internos, sobre todo los más débiles, no recibían nada.

Amnistía Internacional presenció casos en los que la comida se ponía directamente sobre una esterilla sucia en el suelo para que comieran de allí los presos.

La higiene, los servicios sanitarios y la escasez de agua suscitan gran preocupación. En algunas prisiones, las redes de alcantarillado llevaban años bloqueadas. Las aguas residuales estancadas, combinadas con los excrementos humanos en los patios de las cárceles e incluso en el exterior de éstas son un grave riesgo para la salud de los presos, del personal penitenciario y de la comunidad local donde está la prisión.

Un preso dijo a Amnistía Internacional:

“Hacía mucho calor en las habitaciones, sobre todo entre marzo y mayo. Las celdas estaban muy oscuras por la noche y había muy poca ventilación. El olor era muy fuerte, pues los presos defecaban y orinaban en cubos o bolsas de plástico dentro de las celdas.”

Los presos tienen un acceso muy limitado a la asistencia médica y sanitaria. En algunas prisiones, había salas asignadas como consultas médicas, pero en su mayoría estaban vacías o se usaban como celdas. Ninguna de las cárceles contaba con un médico en la plantilla, y en algunos casos, el personal recurría a presos que decían tener algunos conocimientos médicos para que atendieran y trataran a otros reclusos.

En la Prisión Central de Abéché, por ejemplo, un recluso camerunés condenado a dos años de cárcel por ejercer ilegalmente la medicina, hacía de enfermero y trataba a otros internos de la prisión.

Las mujeres y los menores corren especial peligro en las prisiones de Chad, pues no existen instalaciones específicas para ellos. En algunos centros, las mujeres estaban recluidas en las mismas celdas que los hombres, lo que las hace especialmente vulnerables a la violencia sexual de género. Incluso en prisiones donde las mujeres sí cuentan con dependencias separadas, suele ser fácil que los presos varones y los guardias entren y salgan de los patios y celdas reservados a las reclusas.

Amnistía Internacional encontró incluso bebés de siete meses que estaban con sus madres en las celdas, así como menores de edad recluidos junto con presos adultos. La reclusión de menores en Chad tiene un impacto especial debido a la inexistencia de programas de rehabilitación y resocialización que ayuden a reintegrarlos en la sociedad.

“Chad lleva muchos años reformando el sector penitenciario, pero aún hay pocas mejoras visibles. El sistema penitenciario de Chad carece incluso de los elementos más básicos que permitan a los reclusos mantener cierta dignidad”, afirmó Christian Mukosa.

“La mayoría de los presos a los que entrevistamos estaban escuálidos y débiles. Algunos llevaban meses encadenados 24 horas al día y muchos tenían enfermedades de la piel, infecciones de transmisión sexual, malaria o tuberculosis.”

Amnistía Internacional pide al gobierno chadiano que garantice que todas las prisiones disponen de alimentos, medicinas y agua potable, y que las condiciones son acordes con la legislación nacional de Chad y las normas internacionales.

El gobierno debe pedir ayuda a la comunidad de donantes para la reforma del sector penitenciario a fin de que ésta asigne recursos humanos, económicos y técnicos adecuados para mejorar las terribles condiciones actualmente imperantes.

Además, las autoridades deben iniciar de inmediato investigaciones sobre toda la serie de violaciones de derechos humanos y abusos que se cometen en las prisiones chadianas, concretamente las que se exponen en el informe.

Entre ellas figuran homicidios de presos a manos de guardias de seguridad en tres prisiones durante 2011, la presunta violación de reclusas por guardias penitenciarios en la prisión de Moussoro en enero de 2012, así como el uso generalizado de cadenas para inmovilizar a los reclusos. 

Index AI : PRE01/426/2012
Région ou pays Afrique
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