Somalie

La situation des droits humains : República de Somalia

Amnesty International  Rapport 2013


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Jefe del Estado
Hassan Sheij Mohamud (sustituyó a Sheij Sharif Sheij Ahmed en septiembre)
Jefe del gobierno
Abdi Farah Shirdon Saaid (sustituyó a Abdiweli Mohamed Ali en octubre)
Jefe de la República de Somalilandia
Ahmed Mohamed Mahamud Silanyo

Información general

El Gobierno Federal de Transición y la AMISOM seguían controlando la capital de Somalia, Mogadiscio. Los enfrentamientos con Al Shabaab continuaron durante todo el año, pero hubo menos informes de incidentes y de víctimas civiles. Al Shabaab perdió el control de algunas ciudades clave, como Baidoa, Afgoye, Merka y Kismayo, pero lo mantuvo en extensas zonas del medio rural. La inseguridad seguía siendo alta. La población civil corría el riesgo de ser blanco de fuego indiscriminado, ataques directos y atentados suicidas.

En julio, tropas kenianas se incorporaron formalmente a la AMISOM, tras su intervención en octubre de 2011. Continuó el apoyo internacional a las fuerzas de seguridad del gobierno y las milicias aliadas con ellas, pese a su falta de rendición de cuentas por los abusos graves contra los derechos humanos que se seguían cometiendo.

En julio, el Grupo de Supervisión de la ONU puso de relieve las continuas violaciones de los embargos de armas impuestos a Somalia.

En febrero, la ONU declaró el fin de la hambruna en Somalia, pero advirtió de que persistía la crisis humanitaria. Al terminar 2012 el 31 por ciento de la población continuaba en situación de crisis alimentaria y necesitaba asistencia.

En agosto concluyó el mandato del Gobierno Federal de Transición. La fecha límite del 20 de agosto establecida por el Gobierno Federal de Transición para entregar el poder a un nuevo gobierno más representativo se demoró en varias ocasiones. En agosto se seleccionó el Parlamento y en septiembre se designó un nuevo presidente. Se eligió a un grupo de 135 ancianos para formar la Asamblea Nacional Constituyente, encargada de seleccionar a 275 nuevos parlamentarios y aprobar la nueva Constitución de Somalia. La Asamblea Nacional Constituyente aprobó la Constitución el 1 de agosto. Aunque no reformó el texto, hizo algunas recomendaciones para su consideración por el nuevo Parlamento. Al terminar el año no había tenido lugar el referéndum público exigido para aprobar la Constitución. Un Comité de Selección Técnico apoyó a la Asamblea Nacional Constituyente en la selección de los posibles parlamentarios. Se evaluó a los candidatos de acuerdo con una serie de criterios, como no haber sido denunciados por abusos contra los derechos humanos. El Tribunal Superior anuló la decisión del Comité de Selección Técnico de rechazar a 16 candidatos por ser presuntos señores de la guerra. En septiembre, el Parlamento eligió a Hassan Sheij Mohamud como presidente. Éste derrotó al presidente en ejercicio, Sheij Sharif Sheij Ahmed, en una segunda votación por 190 votos contra 79. En octubre, el presidente nombró primer ministro a Abdi Farah Shirdon Saaid. En noviembre, el Parlamento aprobó el gabinete de ministros propuesto, del que por primera vez formaba parte una mujer, la ministra de Asuntos Exteriores de Somalia.

En enero se creó el Estado autónomo de Jatumo, que declaró estar constituido por las regiones de Sool, Sanag y Ayn y ser afecto al gobierno con sede en Mogadiscio. El control de estas regiones era objeto de disputas entre Somalilandia y Puntlandia. Los enfrentamientos entre las fuerzas armadas de Somalilandia y las milicias aliadas con el Estado autónomo de Jatumo causaron el desplazamiento de miles de personas.

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Abusos cometidos por las partes en el conflicto armado

Ataques indiscriminados

Cientos de civiles perdieron la vida o resultaron heridos por ataques indiscriminados de todas las partes en el conflicto. Disminuyó el número de ataques con morteros pero, según noticias, algunos causaron víctimas civiles. Los tiroteos y las luchas internas entre diferentes unidades del Gobierno Federal de Transición y las milicias, especialmente en Mogadiscio, causaron muertos y heridos entre la población civil. También causaron víctimas los artefactos explosivos improvisados y las granadas que, con creciente frecuencia, hacían estallar Al Shabaab y sus simpatizantes. Al Shabaab reivindicó la autoría de atentados suicidas en los que cientos de personas murieron o resultaron heridas. Los ataques aéreos –algunos de ellos realizados por Kenia– también causaron muertos o heridos entre la población civil en el sur y el centro de Somalia.

  • El 15 de enero, unos ataques aéreos causaron en Yilib la muerte de al menos siete personas, entre ellas cinco menores de edad. Nadie reivindicó su autoría.
  • El 28 de marzo, un ataque con morteros, al parecer dirigido contra milicias progubernamentales, impactó en el campo de desplazados internos de Beerta Darawiishta, en Mogadiscio, y mató a tres personas, entre ellas un niño de tres años. Otras ocho personas resultaron gravemente heridas, según se informó.
  • En abril, unos atentados suicidas perpetrados en Mogadiscio y Baidoa causaron la muerte de un mínimo de 22 personas. Al menos 10 personas, entre ellas los presidentes del Comité Olímpico y la Asociación de Fútbol de Somalia, murieron en un atentado contra el recién reinaugurado Teatro Nacional de la capital. En Baidoa, un atentado cometido cerca de un concurrido mercado causó al menos 12 muertos y más de 30 heridos, entre ellos 10 periodistas.

Ataques directos contra civiles

La población civil seguía expuesta a ser objetivo directo de ataques y homicidios en Mogadiscio.

  • El 9 de noviembre, Malaaq Isaac Uus, uno de los ancianos responsables de seleccionar a los nuevos parlamentarios, murió por disparos a la puerta de una mezquita en el distrito de Waberi de Mogadiscio.

Continuaban la tortura y los homicidios ilegítimos cometidos por facciones de Al Shabaab contra personas a las que acusaban de espiar o de no ajustarse a su interpretación de la ley islámica. Estos grupos mataban a la gente en público, incluso mediante lapidación, y llevaban a cabo amputaciones y flagelaciones. También imponían códigos de conducta restrictivos a mujeres y hombres.

  • En julio, según noticias, unos miembros de Al Shabaab mataron a tiros en público a tres hombres en Merka. Los acusaron de espiar para la CIA y para el servicio de inteligencia británico MI6 y de ser responsables de ataques con vehículos aéreos no tripulados (drones).
  • Una mujer fue secuestrada y decapitada en agosto cerca de Baidoa. Unos días antes, según la información recibida, Al Shabaab la había amenazado para que dejara de vender té a las fuerzas gubernamentales en la zona.

Según información recibida, las milicias aliadas con el gobierno llevaron a cabo abusos como ejecuciones extrajudiciales, reclusión arbitraria y tortura y otros malos tratos en Baidoa y Beletweyne, a menudo como respuesta a la inseguridad reinante y a los ataques de Al Shabaab.

  • En agosto, según los informes, tropas etíopes mataron a tiros a un hombre sordo en Baidoa, al no detenerse cuando se lo ordenaron.
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Niños y niñas soldados

Al Shabaab seguía reclutando por la fuerza a niños antes de las operaciones militares y en el curso de ellas. La mayoría eran enviados a primera línea. Se acusó también a las milicias afectas al gobierno de seguir reclutando y usando niños y niñas soldados.

En julio, el Gobierno Federal de Transición firmó un plan de acción con la ONU para poner fin al reclutamiento y uso de niños y niñas soldados en sus propias fuerzas armadas. Al terminar 2012 la aplicación del plan no había comenzado, y seguía habiendo niños y niñas en las fuerzas armadas gubernamentales.

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Libertad de expresión

Las partes en el conflicto seguían atacando, hostigando e intimidando a periodistas y trabajadores de los medios de comunicación somalíes. Al menos 18 trabajadores de medios de comunicación perdieron la vida. En noviembre, el presidente anunció la creación de un grupo de trabajo para investigar los homicidios de periodistas e identificar a los autores. Sin embargo, al terminar 2012 no se había designado a ningún miembro del grupo de trabajo y nadie había rendido cuentas. Las autoridades de Puntlandia también seguían imponiendo restricciones arbitrarias a la libertad de los medios.

  • El 28 de enero, Hassan Osman Abdi (“Fantastic”), director de Shabelle Media Network, murió por disparos efectuados por hombres no identificados. Según los informes, murió de camino al hospital.
  • El 20 de septiembre, tres periodistas –Abdirahman Yasin Ali, director de Radio Hamar; Abdisatar Daher Sabriye, jefe de informativos de Radio Mogadishu, y Liban Ali Nur, jefe de informativos de Somali National TV– murieron en un atentado suicida contra un popular restaurante de Mogadiscio. Al menos otras 12 personas perdieron la vida y decenas más resultaron heridas, entre ellas otros 4 periodistas.
  • El 27 de septiembre se encontró, cerca de un mercado de ganado de Mogadiscio, el cuerpo decapitado de Abdirahman Mohamed, que trabajaba para un sitio web de deportes.
  • El 4 de marzo, Ali Ahmed Abdi, periodista de Radio Galkayo, murió por disparos de hombres no identificados. Asimismo, dos desconocidos mataron a Farhan Jemiis Abdulle, periodista de Radio Daljir, cuando se dirigía a su casa el 2 de mayo de 2012. Ambas muertes se produjeron en la parte septentrional de la ciudad de Galkayo, controlada por las autoridades de Puntlandia.
  • En octubre, el ministro del Interior de Puntlandia cerró Radio Horseed, a la que acusó de difundir noticias falsas para desestabilizar Puntlandia. También se restringió el acceso al sitio web de Horseed Media, propietaria de Radio Horseed, en algunas zonas de Puntlandia.
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Personas internamente desplazadas, refugiadas y solicitantes de asilo

Los combates, la inseguridad y la malnutrición aguda seguían provocando el desplazamiento de cientos de miles de personas. En 2012 había casi 1,36 millones de somalíes internamente desplazados, la mayoría en el sur y el centro de Somalia, según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.

Los campos de desplazados internos en Mogadiscio siguieron creciendo. Se recibieron frecuentes informes de desviación de ayuda humanitaria por parte de representantes del gobierno y administradores de campos de desplazados internos, incluso del Grupo de Supervisión de la ONU. La deficiente seguridad también repercutía en la prestación de servicios a los campos. Continuaron los informes de violencia sexual contra mujeres y niñas. Según la información recibida, se desalojó por la fuerza a personas internamente desplazadas de antiguos edificios gubernamentales para dejar lugar a proyectos de rehabilitación, así como de campos cercanos al aeropuerto por motivos de seguridad.

  • En febrero, al menos 60.000 personas huyeron del corredor de Afgoye, la carretera que comunicaba esta localidad con Mogadiscio, ante la inminencia de una ofensiva prevista por el gobierno y AMISOM para recuperar la localidad de manos de Al Shabaab.
  • En septiembre, más de 10.000 personas huyeron de Kismayo en vísperas de una ofensiva que arrebató el puerto de esta localidad a Al Shabaab.

Había más de un millón de refugiados somalíes en la región, especialmente en Etiopía y Kenia. En noviembre, el complejo para refugiados de Dollo Ado, en Etiopía, se convirtió en el segundo mayor del mundo, después del complejo de Dadaab, en Kenia, también para refugiados somalíes.

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Restricciones a la ayuda humanitaria

Los combates, la inseguridad general y las restricciones al acceso seguían obstaculizando las operaciones humanitarias.

  • En enero, Al Shabaab anunció la prohibición de las actividades del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en las zonas bajo su control. El grupo afirmó que el CICR había repartido alimentos no aptos y que lo había acusado de bloquear la ayuda humanitaria. En marzo anunció la prohibición también de las actividades de la ONG británica Save the Children, a la que acusó de distribuir alimentos caducados, de corrupción y de incumplimiento de las reglas de Al Shabaab para los organismos de ayuda humanitaria. El 8 de octubre, Al Shabaab anunció a través de Twitter que prohibía Islamic Relief Worldwide.
  • En mayo, un trabajador humanitario, Ahmed Mohamed Noor, murió por disparos de hombres no identificados a la salida de una mezquita tras la oración de la tarde en Mursil, cerca de Baidoa.
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Pena de muerte

En Mogadiscio se llevaron a cabo cuatro ejecuciones, según cifras oficiales. Sin embargo, había indicios de que fueron al menos cinco. Se dictaron un mínimo de 51 condenas a muerte, después de juicios ante tribunales militares que carecieron de garantías procesales.

En Puntlandia se tuvo noticia de siete condenas a muerte y se llevó a cabo al menos una ejecución.

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Somalilandia

Miles de personas se vieron desplazadas por los combates librados en el este de Somalia entre el ejército de Somalilandia y milicias afectas al recién creado Estado autónomo de Jatumo.

La libertad de expresión sufría crecientes restricciones. Decenas de periodistas fueron objeto de detención y reclusión arbitrarias. Algunos denunciaron haber recibido golpes bajo custodia. Un periodista resultó muerto. Un jefe tradicional estuvo recluido durante cuatro meses por hacer declaraciones en las que criticaba al gobierno.

  • Ahmed Saakin Farah Ilyas, periodista de Universal TV, murió por disparos de hombres no identificados el 25 de octubre en la ciudad de Las Anod.
  • Boqor Osman Mohamoud Buurmadow fue detenido el 15 de marzo en Hargeisa. El 24 de abril fue acusado formalmente de “actividad antinacional de un ciudadano en el extranjero”, “propaganda subversiva o antinacional” y “delito continuado” por unos comentarios realizados en los Emiratos Árabes Unidos en los que criticó la visita del presidente de Somalilandia a China. El 8 de julio fue declarado culpable y condenado a un año de prisión por “injurias a un cargo público”, pero quedó en libertad el 18 de julio.
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