Rapport 2013
La situation des droits humains dans le monde
Voir cet article dans d’autres langues:

Communiqués de presse

26 juin 2013

Hombres, mujeres y niños torturados para que confiesen delitos en Mauritania

En Mauritania la policía usa la tortura para coaccionar a hombres, mujeres y menores para que confiesen delitos mientras están detenidos, ha declarado Amnistía Internacional tras una visita de investigación de 10 días a este país.

La delegación entrevistó a alrededor de 60 detenidos, mujeres y menores incluidos, recluidos en tres prisiones de la capital, Nuakchot.

“Los presos, entre los que había hombres recluidos por cargos comunes y relacionados con el terrorismo, nos hablaron de las torturas que habían sufrido bajo custodia policial. Muchos habían sido juzgados en procedimientos manifiestamente injustos y algunos fueron objeto de desaparición forzosa”, manifestó Alex Neve, secretario general de la Sección Canadiense de Amnistía Internacional (anglófona), miembro de la delegación.

Once menores dijeron a la delegación de Amnistía Internacional que los habían torturado en comisarías de policía, incluida la Brigada de Menores, dependencia policial de la capital de Mauritania que se ocupa específicamente de menores en conflicto con la ley.

Un muchacho de 16 años dijo: “Me hicieron sentarme en cuclillas en el suelo. Me sujetaron cada mano a un pie con esposas. Luego me metieron un palo bajo las rodillas y lo apoyaron en dos contenedores de agua, con lo que quedé colgando cabeza abajo. Empezaron a pegarme en la cabeza con las porras. Perdí el conocimiento tres veces.”

Aunque los motivos de preocupación relacionados con la tortura se refieren sobre todo a los detenidos bajo custodia policial, Amnistía Internacional también documentó casos inquietantes de tortura en prisiones, incluido el de un hombre que murió tras ser torturado en la prisión de Dar Naïm en diciembre de 2012.

Dos presos que estaban allí en ese momento dijeron a la organización que a ellos también los habían torturado:

“Nos tuvieron tres días en unas celdas de castigo tan pequeñas que ni siquiera podíamos estirar los brazos o las piernas. Había insectos por todas partes. Todas las noches, después de medianoche, nos sacaban a un campo, nos hacían tumbarnos boca arriba y nos metían agua por la boca y la nariz. Después nos presionaban en el pecho con las botas y hacían salir el agua por la boca y la nariz. Nos hacían comer arena. Nos pegaban con cables eléctricos después de frotarnos el cuerpo con sal. Nos quemaban con cuchillos calientes. Nos esposaban las manos y los tobillos a la espalda y nos pegaban. Después de tres noches de estas torturas, Hassan Ibrahim murió.”

“En Mauritania hay una constante aterradora de abusos en los casos relacionados con el terrorismo: detienen a la persona, le impiden hablar con un abogado, la torturan hasta que confiesa un delito y la llevan a un juicio breve y sumario donde se utilizan las confesiones como prueba principal. ¿Cómo se puede llamar justicia a esto?”, dijo Neve.

En la Prisión Central de Nuakchot, Amnistía Internacional se entrevistó con un refugiado maliense de 44 años que estaba recluido sin juicio desde que fue detenido por cargos relacionados con el terrorismo al entrar en Mauritania. Dijo: “Me dejaron en ropa interior y me vendaron los ojos. Me hicieron tumbarme en el suelo. Un agente me puso la rodilla en la espalda y otro me ató las manos a los pies tan fuerte que los pies tocaban la cabeza. Luego metieron una porra en un nudo de la cuerda, enrollaron ésta con fuerza, me levantaron en el aire y soltaron la cuerda. Mientras yo giraba, me pegaron con las porras y las manos abiertas, y me dieron patadas. Lo hicieron dos veces, la primera entre las 7 de la tarde y la 1 de mañana, y la segunda entre las 5 de la tarde y la 1 de la mañana.”

Cuando alguien “confiesa” un delito, no se le permite leer la declaración antes de firmarla. Las confesiones se suelen usar como prueba principal —y muy a menudo única— durante el juicio. Aunque muchos de los presos con los que habló Amnistía Internacional habían denunciado ante el tribunal que los habían torturado, nunca se han investigado estas denuncias.

“Muchos presos se dieron cuenta de que lo que desencadenaba la tortura era intentar hacer valer sus derechos durante los interrogatorios”, prosiguió Neve.

“Aaron Yoon, canadiense de 24 años condenado a tres años de prisión por cargos relacionados con el terrorismo, nos dijo que la policía empezó a torturarlo cuando pidió en su precario árabe, idioma que no domina, un abogado y un traductor. La tortura sólo cesó cuando dejó de pedirlo y accedió a firmar la declaración que le presentaron.”

Los juicios por delitos relacionados con el terrorismo suelen ser breves y sumarios.

Como dijo un preso a Amnistía Internacional: “No fue un juicio. Se limitaron a leer lo que había firmado después de que me torturasen. Preguntaron si era verdad. Dije que no y que me habían torturado. Hicieron como si no hubiera dicho nada. Dijeron: ‘Esta es la declaración policial, así que esto es lo que usaremos’. Y me condenaron a tres años de prisión.”

Durante su visita a Mauritania, la delegación de Amnistía Internacional también preguntó sobre la suerte y el paradero de 14 personas que “desaparecieron” de la Prisión Central de Nuakchot en mayo de 2011. Más de dos años después de su detención, las autoridades siguen negándose a revelar dónde están y a permitir que tengan acceso a sus familias y abogados.

Los hijos de los desaparecidos, que ya sufren por no tener noticias de sus padres, se ven también afectados de forma directa por esta situación, pues no pueden matricularse en las escuelas públicas ni recibir atención médica porque sus padres no están debidamente inscritos en el censo vigente.

“Los abusos en Mauritania tienen que acabar. Las autoridades deben investigar todas las denuncias de tortura y abusos y aplicar las recomendaciones formuladas recientemente por el Comité contra la Tortura de la ONU”, concluyó Neve.

Index AI : PRE01/310/2013
Région ou pays Afrique
Pour plus d'informations, prenez contact avec le Bureau de presse international »

Bureau de presse international

Téléphone : +44 (0) 20 7413 5566
9h30 - 17h00 TU lundi - vendredi
Téléphone : +44 (0) 777 847 2126
24 h / 24
Fax : +44 (0) 20 7413 5835
Bureau de presse international
Peter Benenson House
1 Easton Street
London
WC1X 0DW
Royaume-Uni
Suivez le Bureau de presse international sur Twitter
@amnestypress